- Capítulo #10 de la serie de Fonoma: “Artistas”
Después de vivir en un solar para interpretar a Carmen, en La Cara oculta de la luna; visitar una prisión de mujeres para encarnar a Doris, la estafadora de Bajo el mismo sol; dirigir; escribir y recorrer Cuba con sus propias producciones para presentarlas en los cines fuera del circuito capitalino, la actriz Blanca Rosa Blanco sabe con toda certeza que necesitará más de una vida para concretar sus proyectos.
“No me va a alcanzar la que tengo. Acabo de cumplir 50 años y te digo que no me va a alcanzar, trato de no angustiarme pero lo sé”, dice segura de sus deseos de crear siempre que las ideas “la enamoren”.
Una carrera consolidada que inició en el teatro y la llevó hasta la televisión, el cine y ahora las redes sociales no le basta. Inconforme por naturaleza, desde hace unos años comenzó a escribir y dirigir proyectos propios como el documental Retorno y el largometraje de ficción El regreso.
La misma Hortensia de Las huérfanas de la Obrapía, la amada del poeta en Buscando a Casal, la Amalia de Destino prohibido, la dueña de tantos personajes conversó con Fonoma sobre su carrera, sus inconformidades, sueños y frentes abiertos.
¿Tras 30 años de carrera cree que la actuación la eligió a usted o viceversa?
Creo que tenía una necesidad de reconocimiento y mi mamá se dio cuenta. Pero no es menos cierto que antes de aprender a leer y escribir tenía la facultad de escuchar cosas que repetía y representaba.
Esto de algún modo se convirtió en costumbre en la familia. Decidí ser actriz sin tener ninguna referencia porque desde los cinco años estaba en matutinos y ganando premios. Por suerte el teatro de aficionados funcionaba muy bien en aquellos tiempos.
¿Tenía algún referente en sus inicios?
Me gustaba la manera de decir de Susana Pérez por su dicción, un tono muy diferente. También crecí mirando a Alina Rodríguez y Verónica Lynn.
A los 18 años entro al Instituto Superior de Arte (ISA) y empiezo a conocer de los métodos de actuación y muchísimas cosas que se necesitan, herramientas que la vida me dio. Allí bebí de mis profesores Vicente Revuelta, José Antonio Rodríguez, Roberto Blanco y Tomás González.
Hoy cuando miro en la distancia esa etapa de mi vida comprendo la necesidad de hacer algo que no sea solo actuar.

¿Cómo fue su transición del teatro a la televisión?
Una vez graduada del ISA no tenía ningún plan fuera del teatro. Mi único proyecto consistía en permanecer en mi grupo Teatro Irrumpe, con Roberto Blanco. Cuando me llaman para hacer televisión me pareció un lugar espantoso a donde nunca iba a ir, no me sentí cómoda. Seguí siendo parte del grupo mientras Roberto estuvo vivo.
Pero cuando estaba embarazada, el grupo cesó y me llamaron para hacer Las huérfanas de la Obrapía. El propio Roberto me insistió para que probara nuevamente en la TV.
Me tocó un personaje que no me gustaba. Iba por las escaleras del Focsa debatiéndome para entregarlo cuando me llamó la asistente y me dijo que la actriz que haría de Hortensia se iba de viaje y me habían dado el personaje, un papel que yo amaba.
Así ha sido mi vida, la he pasado mal cuando he dicho que no a los directores y no me han vuelto a llamar pero he construido mi carrera.
El teatro, la televisión y el cine: ¿tiene alguno como favorito?
Quiero retomar el teatro, siempre quiero, pero respeto tanto el proceso como a los actores frente a él. Este año quiero preparar algo. Estoy buscando, leyendo, pensando e investigando, no quiero que sea ligero porque definitivamente me gusta enredarme.
Respeto también el cine y el espectáculo visual grande del estreno de una película.
El alcance de la televisión es mayor, pero en los últimos tiempos empezó a convertirse en algo más para complacer al público y no me estaba complaciendo yo. Fue difícil tomar decisiones y separarme de esos personajes que estaban cerca de mí.
¿Considera alguno de sus personajes como el ideal?
Soy una persona tan inconforme que no tengo satisfacciones al cien por ciento. Quisiera que mis personajes tuvieran vidas, no solamente palabras. Ahí radican mis inquietudes, en que los personajes tengan una filosofía existencial.
¿Por eso concibió sus propias creaciones como realizadora y guionista?
Claro, hice El Regreso para cumplir la expectativa de un policíaco tras diez años en Tras La Huella. Es un género que respeto muchísimo.
Sentía que había en el público una necesidad de un filme de este tipo y me arriesgué aunque me ayudó haber pasado por el ISA. Retomé mis libros y mi teoría para asuntos como la dirección de actores.
La experiencia fue fabulosa porque las salas se llenaron. Sigo creyendo que el cine es un fenómeno de espectáculo a donde hay que llevar diversidad.

¿Qué otras temáticas tiene pendiente para crear?
Hay varias que me inquietan: una es la de los niños sin amparo familiar, sobre todo qué pasa con ellos después, cómo evitar que un niño quede sin amparo familiar, cómo se convierte en un caso así y cómo termina a los 18 años.
Las personas de la tercera edad frente a un mundo de soledad es otra cosa que me preocupa mucho. La tecnología los ha aplastado terriblemente. Estoy trabajando con una amiga guionista en unas historias sobre esto, sobre la violencia, la discriminación y otras muchas cosas desde el punto de vista humano.
¿Cómo imagina sus proyectos futuros?
Durante un tiempo me preocupé mucho por querer ser la buena de la película; en una etapa muy joven quería ser la princesa del cuento y siempre me tocaban los personajes negativos. Pero por supuesto eso me duró poco porque me di cuenta que era muy aburrido. Ahora uno entra en una etapa en que los personajes pueden ser carentes de conflictos y pueden empezar a ser esos personajes vacíos de la “mamá” de alguien o, en breve, la “abuela” de alguien (ríe).
Me niego a hacer lo que no tenga nada que hacer, mis proyectos futuros van a tener que cumplir siempre mis expectativas, y en el momento en el que esté. Sí me gustaría hacer un personaje que cantara que bailara, incluso en el absurdo.
Entre los proyectos más próximos tendré una película con Alejandro Gil, Am-Pm, con un personaje completamente diferente, con mucho silencio.
¿Existe un compromiso social fuerte en sus planes?
No puedo renunciar a lo que tengo deseos, a quien soy, a mi sensibilidad o a cerrar la puerta. Tampoco me gusta juzgar a nadie, creo que todos tienen su poquito de inquietud en su momento pero creo que el tema social es inevitable, ser sensible medianamente. A veces se mezclan con sentimientos encontrados y sientes que el tiempo se te va y hay nuevos proyectos a la vez.
A veces digo, esto es lo que quiero hacer hoy, pero no se me puede ir la vida en una sola cosa, tengo muchos frentes abiertos.
¿Quién es Blanca Rosa Blanco Azcuy?#

La actriz y cineasta habanera responde este cuestionario de Fonoma que devela aspectos poco conocidos de su personalidad e historia de vida.
¿Dónde naciste?
En Maternidad Obrera.
¿En qué barrio te criaste?
En el barrio de San Agustín, en el municipio de La Lisa.
¿Con qué palabra describirías tu niñez?
Una mariposa.
¿Cómo eras de niña?
Inquieta en exceso, demasiado.
¿Con qué palabra definirías tu carrera?
Constancia.
Un personaje que te hubiera gustado interpretar…
Tengo tantos deseos de hacer La Avellaneda, es un personaje que siempre he soñado.
¿Recuerdas algo gracioso que te haya dicho un fan?
Sí, claro, pero no me atrevo a repetirlo (risas).
¿Con qué artista internacional te gustaría trabajar?
Soy fanática a Isabelle Huppert, me hubiera encantado estar en La profesora de piano.
¿Cuál es su lugar favorito de La Habana?
Cualquier lugar que tenga cerca el mar.
¿Cuál es su lugar favorito de Cuba?
Matanzas.
Tu plan favorito de fin de semana…
No tengo un plan preferido, definitivamente por eso no hago planes a largo plazo. Llevo la vida más en la inmediatez. Para mí pensar en el fin de semana es demasiado largo (risas).
¿Cuál es la aplicación de móvil que más usas?
Definitivamente WhatsApp.
¿Qué te gusta escuchar?
Me gusta escuchar el silencio… la contemplación.
¿Qué disfrutas ver?
Los peces.
Tu pasión es…
Viajar.
Lo que más te molesta es…
Las falsas promesas.
Adoras comer…
Pulpo.
Te inspira…
El reto.
Para ti la actuación es…
Absolutamente mi prioridad.
Si no fueras actriz, ¿qué serías?
Me gusta dirigir. Me entusiasma la idea de dirigir actores, contar historias y de eso va mi vida ahora mismo.
La maternidad para ti es…
Un momento completamente irrepetible, sensible, con el que he tenido que aprender a vivir en la distancia, porque mi hijo no vive en Cuba. Siempre quieres tratar de no perder el sentido de estar cerca, de controlar lo que es ser mamá, de donde vengo, la hija que soy, que tengo a mi mamá conmigo por suerte. Cuando uno ha podido disfrutar a su mamá, ha sido hija y madre, también quiere repetir esa fórmula con tu hijo, y tu hijo pertenece a otro tiempo, a otra generación. He ido aprendiendo a llevar la maternidad sin etiquetas.
Fonoma es un servicio de recargas a Cuba:
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Fonoma - Blanca Rosa Blanco, reconocida actriz y cineasta cubana
Capitulo anterior de la serie “Artistas”

