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Cubanos en el fútbol internacional: La huella de la isla lejos de casa

Cuba lleva sin ir a un Mundial desde 1938, pero los cubanos han dejado su marca en el fútbol internacional: de la Premier League a la MLS y hasta el club de Messi.

Fonoma Team 7 mins
Cubanos en el fútbol internacional: La huella de la isla lejos de casa

Cada cuatro años se repite la misma escena en las casas cubanas, estén en La Habana, Hialeah o cualquier otra ciudad: arranca el Mundial y alguien pregunta “¿a quién le vas?”. Es una pregunta con trampa, porque Cuba no juega un Mundial desde 1938. Sin embargo, eso no ha impedido que el fútbol se viva en la isla y en la diáspora como en pocos lugares, ni que, a lo largo de casi 90 años, los cubanos hayan dejado huella en las canchas más importantes del planeta, casi siempre con otra camiseta.

1938: La única vez que Cuba jugó un Mundial
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La selección de Cuba que disputó el Mundial de 1938 en Francia

En el Mundial de Francia 1938, Cuba se convirtió en el primer equipo del Caribe en clasificar a una Copa del Mundo. Y no se quedó ahí: avanzó hasta cuartos de final, algo que hasta hoy sigue siendo el techo histórico de cualquier selección caribeña.

El camino no fue sencillo. En octavos, Cuba empató 3-3 con Rumania gracias a un doblete de Héctor Socorro, quien además había marcado el primer gol de la historia de Cuba en Mundiales. El reglamento de la época no contemplaba penales ni tiempo extra decisivo, así que el partido se repitió tres días después: Cuba ganó 2-1, con otro gol de Socorro, y selló el pase a cuartos.

Ahí terminó el sueño: Suecia goleó 8-0 a los cubanos, con un hat-trick de Gustav Wetterström antes del descanso. Fue, en su momento, la mayor goleada en la historia de los Mundiales y hoy todavía es la cuarta más abultada.

El único cubano que jugó un Mundial… con otra selección
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Jorge Romo, futbolista nacido en La Habana que jugó dos Mundiales con México

Aunque Cuba no ha vuelto a clasificar, sí hay un cubano que pisó Mundiales después de 1938: Jorge Romo, nacido en La Habana en 1923 de padres mexicanos, que se mudó de niño a México y se convirtió en uno de los mejores defensas centroamericanos de su generación. Romo jugó los Mundiales de Suiza 1954 y Suecia 1958 con la selección mexicana, incluido el empate 1-1 ante Gales en el 58 que le dio a México su primer punto histórico en Copas del Mundo. Hasta donde se sabe, es el único futbolista nacido en Cuba que ha disputado un Mundial absoluto con otra selección.

Chus Alonso, el cubano que hizo historia en el Real Madrid
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Años antes, otro cubano ya había dejado marca en Europa. Jesús “Chus” Alonso Fernández, nacido en La Habana en 1917 hijo de asturianos, jugó una década en el Real Madrid y anotó el primer gol oficial en la historia del estadio Santiago Bernabéu, en diciembre de 1947 ante el Athletic. En total sumó 65 goles en 159 partidos con el club merengue y llegó a jugar tres veces con la selección española.

El futsal, donde Cuba sí sigue presente
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La selección cubana de futsal en acción

No toda la historia del fútbol cubano se ha escrito fuera de la isla. Mientras el fútbol de campo espera su regreso a un Mundial, el futsal cubano no ha dejado de competir. Cuba ha jugado seis Mundiales de Futsal (1996, 2000, 2004, 2008, 2016 y 2024) y ha sido cinco veces subcampeona de la Concacaf (el campeonato regional de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe), una de las selecciones más constantes de la región en esta modalidad.

Ahora bien, el paso por esos Mundiales ha sido mucho más difícil: Cuba nunca ha superado la fase de grupos y en la mayoría de sus participaciones se despidió con tres derrotas en tres partidos. Su único triunfo en la historia del torneo llegó en Brasil 2008. Esa distancia entre clasificar con solvencia en el Caribe y competir contra potencias como Brasil, España o Irán resume bien la contradicción del fútbol cubano: hay talento para llegar, pero falta estructura para dar el salto.

Cuba en la Copa de Oro
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La Copa de Oro de la Concacaf ha sido el principal escenario del fútbol cubano en tiempos recientes. Su mejor actuación llegó en 2003: tras vencer 2-0 a Canadá en su debut, Cuba alcanzó por primera vez unos cuartos de final del torneo, donde cayó goleada 5-0 ante Estados Unidos, con cuatro goles de un joven Landon Donovan.

Y estuvo más cerca de lo que muchos recuerdan de dar un golpe mayor. Rumbo al Mundial de Alemania 2006, en la eliminatoria de la Concacaf, Cuba empató dos veces con una potencia regional como Costa Rica (2-2 en La Habana y 1-1 en Alajuela) y solo quedó eliminada por la regla del gol de visitante. Los ticos siguieron su camino hasta el Mundial; Cuba se quedó, una vez más, a las puertas.

De la Premier League a la MLS: La nueva generación
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Osvaldo “Ozzie” Alonso durante su etapa en el Minnesota United
Foto: Osvaldo Alonso/ Major League Soccer

Si la selección se quedaba a las puertas, algunos cubanos las cruzaron por su cuenta. El salto al fútbol de élite continúa en pleno siglo XXI. Onel Hernández, nacido en Morón en 1993, se convirtió en octubre de 2019 en el primer cubano en anotar en la Premier League: un gol en el minuto 88 ante el Manchester United, tras superar a David de Gea, con la camiseta del Norwich City.

En Estados Unidos, Osvaldo “Ozzie” Alonso escribió una de las historias más queridas del fútbol cubano reciente. Nacido en San Cristóbal en 1985, llegó a la MLS en 2009 y se convirtió en leyenda del Seattle Sounders: es el jugador con más partidos en la historia del club y ganó la MLS Cup de 2016 antes de pasar por Minnesota United y Atlanta United.

El dueño cubano del club de Messi
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El fútbol cubano en Estados Unidos no está presente solo desde los jugadores, sino también desde los despachos. Jorge Mas, hijo del empresario cubano exiliado Jorge Mas Canosa, es propietario gestor del Inter Miami junto a su hermano José (y socio de David Beckham). El club lleva como lema “Freedom to Dream” (“Libertad para soñar”), bordado en la nuca de cada camiseta desde su fundación; para Jorge Mas, unas palabras que resuenan con la propia historia de exilio de su familia. Ha repetido que su sueño era construir “un estadio de primera” en su ciudad natal y convertir a Miami en la capital del fútbol de las Américas, algo que empezó a tomar forma con la llegada de Messi al club y la apertura del nuevo estadio del equipo en 2026.

La banda sonora cubana del Mundial
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Cimafunk durante su actuación en el Mundial 2026
Foto: @cimafunk/ Instagram

Hasta la música del Mundial ha sonado a Cuba. En 2014, el cubanoamericano Pitbull, criado en la Pequeña Habana, cantó “We Are One (Ole Ola)”, la canción oficial de esa edición, en la ceremonia inaugural en São Paulo junto a Jennifer Lopez y Claudia Leitte.

Y en 2026, la conexión se hizo aún más directa: “Love Always Wins” (“El amor siempre gana”), escrita y producida por Emilio Estefan para el álbum oficial del Mundial 2026, tuvo a Cimafunk como el único artista cubano del proyecto, junto a Shaggy y Zema. Como cierre simbólico, Gloria Estefan y Miami Sound Machine abrieron con un show especial uno de los partidos del Mundial en el Hard Rock Stadium de Miami.

La gran paradoja del fútbol cubano
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Cancha, despachos y hasta la banda sonora: la huella cubana asoma por todo el Mundial. Puertas adentro, sin embargo, la historia es menos luminosa. En los números, Cuba es una promesa que nunca cuajó, y durante años su mayor obstáculo no estuvo en la cancha, sino en su propia federación, que apartó a sus mejores jugadores por irse a jugar o a vivir fuera de la isla.

El caso más doloroso es el de Osvaldo Alonso. Antes de convertirse en la leyenda de Seattle que ya conocemos, en 2007 abandonó la delegación cubana durante la Copa de Oro (junto a su compañero Lester Moré) y nunca volvió a ser convocado por Cuba. Lester Moré, máximo goleador histórico de la selección cubana con 29 goles, corrió la misma suerte tras marcharse ese mismo año.

Y no fue solo con los que desertaron: por años la Federación directamente no convocaba a los “legionarios”, los cubanos que jugaban en ligas extranjeras. El propio Onel estuvo fuera del radar hasta que en 2021 Cuba cambió de política y por fin llamó a varios jugadores del exterior para las eliminatorias de Qatar 2022.

El trasfondo lo dice todo: en un país donde el fútbol se juega en cada calle y tiene millones de seguidores, la disciplina nunca recibió los recursos de otros deportes, y los propios jugadores llevan años denunciándolo. Por eso la mayor huella cubana en el fútbol se ha escrito casi siempre lejos de casa. Mientras la isla sueña con volver algún día a un Mundial, sus futbolistas siguen dejando marca donde los dejan jugar. Y la afición, esa que nunca ha faltado, sigue esperando.