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Entrevistas

Diseño made in Cuba: Capicúa

Laila Chaaban crea diseños en su marca Capicúa que no tienen accesorios, como zipper o botones, y que son totalmente reciclables.

Daniela Dashiel 7 mins
Laila Chaaban es la creadora de la marca moda cubana Capicúa

Made in Cuba: Capicúa
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  • Capítulo #14 de la serie Fonoma Talks

La etimología insiste en que capicúa es un número que resulta igual leído de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. La Real Academia Española (RAE) lo define también como un modo de ganar en el dominó con una ficha que puede colocarse en cualquiera de los dos extremos. Una rápida traducción del catalán cap-i-cua significa, literalmente, “cabeza y cola”. Un posible sinónimo podría ser “palíndromo”, sugiere la RAE

Pero, en La Habana de 2024 hay también una Capicúa ingeniada por la diseñadora Laila Chaaban, una que pretende contar la historia de una mujer del mar, dragona, fuerte. Y, etimología y catalán a un lado, no parece haber significado más reivindicativo que este.

Capicúa defiende el valor de lo hecho a mano
Capicúa defiende el valor de lo hecho a mano. Foto: Abel Carmenate/ Fonoma.

Si le preguntan a Laila, creadora de la marca de moda cubana Capicúa, las tres características que defiende con su proyecto, la respuesta es inmediata.

“El ser humano como principio, el cuerpo al cual la moda se debe adaptar y no el cuerpo a la ropa; el cero desperdicio, nunca botar nada de la materia utilizada; la “tropicalidad” –una palabra que cree haberse inventado durante la entrevista–, y la búsqueda un estilo que no esté marcado por la estética Occidental, que es muy fría, sino buscar nuestra manera de expresar la realidad cubana alejada de esos elementos colonialistas y de supremacía cultural”.

Y, además de lo mencionado, ¿qué más buscas con Capicúa?

“Defender el valor de lo hecho a mano en Cuba, con los recursos limitados que tenemos”.

La respuesta vuelve a ser inmediata, porque Laila siempre tiene algo que decir.

Pasión por el diseño
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Laila no usa accesorios en la ropa que crea
Laila no usa accesorios en la ropa que crea. Foto: Abel Carmenate/ Fonoma.

¿Cuándo y cómo descubriste tu interés por la moda y el diseño?

Desde que era niña tenía interés por el tipo de juegos de “armar cosas”. Nunca me gustó jugar con muñecas sino armarle la casa a la muñeca, el sofá a la muñeca… Mis juegos favoritos fueron LEGO y cortar papeles para armar algo. Siempre tuve inclinación hacia la construcción de objetos y, a partir de ahí, fue que decidí estudiar diseño. Dentro de la carrera luego me especialicé en vestuario.

¿Es cierto que no usas zippers, botones y plásticos en tus diseños? Esto responde a la filosofía de slow fashion, zero waste fashion / cero desperdicios?

No utilizo ningún tipo de accesorios a la hora de construir la ropa, ni zippers, ni elásticos, ni botones, porque son los elementos más débiles de una pieza, lo primero que siempre se rompe. Por lo tanto, al eliminarlos la ropa va a tener más durabilidad. Todo lo que creo está hecho 100% de tela. Esto me permite crear sistemas de ajustes, de manera que ninguna ropa tiene una talla fija, sino que toda es ajustable a partir de tiras, cintas y amarres. Trabajar con tela únicamente funciona para crear una ropa ajustable, que tiene mayor durabilidad y que es 100% reciclable porque su composición es de algodón.

Le hubiera gustado que Iris Apfel luciera sus diseños
Le hubiera gustado que Iris Apfel luciera sus diseños. Foto: Abel Carmenate/ Fonoma.

¿Cuáles son tus referentes en el diseño de moda?

La producción de ropa preindustrial y las soluciones étnicas utilizadas en muchas partes del mundo, observar estas perspectivas y analizar cómo se cerraban piezas hace décadas atrás. Nosotros tenemos en el mundo Occidental parámetros establecidos de cómo hacer la ropa, pero cuando empiezas a ir atrás, comienzas a ver diferentes formas de uniones, soluciones de cierre. Darse cuenta viene de estudiar la antigüedad y otras culturas. Entonces, estudiar toda esa historia es mi inspiración primaria.

Dos diseñadoras que también son referentes para mí son Elsa Schiaparelli y Madeleine Vionnet. De ellas admiro su relación con el cuerpo femenino, el acto de no verlo como un producto sexual sino como un objeto práctico que lleva la pieza. Esto para mí es súper importante porque gran parte de los diseñadores de moda exitosos han sido hombres, cuya carrera se basa en la sexualización femenina.

¿Qué personalidad internacional te gustaría que vistiera uno de tus diseños?

Iris Apfel.

Diseñar y emprender en Cuba
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Laila estudió diseño de vestuario en el Instituto Superior de Diseño (ISDi)
Laila estudió diseño de vestuario en el Instituto Superior de Diseño (ISDi). Foto: Abel Carmenate/ Fonoma.

¿Cómo es la formación en diseño de vestuario en Cuba? ¿Cuál fue tu experiencia?

En mis años de estudio la formación era una especialidad dentro del diseño industrial, tuve que pasar un año de diseño industrial antes de que me permitieran entrar a vestuario. Claro, esto no es muy divertido cuando no te gusta el diseño industrial. Fue una formación limitada en cuanto a oportunidades, por eso muchos estudiantes la obviaron. En mi año éramos dos personas optando por esta especialización. Teníamos profesores, las máquinas del taller y una costurera para dos personas. Ciertamente, aprendimos mucho porque éramos muy pocos.

Teníamos materiales de estudio limitados (libros de moda, patrones, ejemplos de ropa hecha), pero como éramos dos teníamos grandes libertades. Realmente aprendimos mucho del proceso productivo industrial, con carencias del concepto artístico, porque no estudiábamos diseño de moda, sino diseño de vestuario, enfocado a hacer industria, uniformes.

¿Qué es lo mejor y lo peor de emprender tu marca en Cuba?

En Cuba está aún todo por hacer en el ámbito de la moda. No existe una moda cubana. La producción de este tipo durante muchísimos años no existió. No tenemos maestros a los cuales copiar, ni a quienes decepcionar. Podemos crear todo de cero. No existe el fast fashion en la Isla, si existiera las pequeñas marcas no podríamos competir. Quizás, en un futuro creemos una moda que se caracterice por su autoconciencia y sostenibilidad.

Lo malo es que todo el tiempo tienes que reinventarte, solucionando el acceso a materias primas y maquinarias. Para hacer ropa yo solo necesito tela y esto ya puede ser muy complicado de obtener. Lamentablemente no existen producciones locales de tela y las que existen carecen de calidad.

A Laila le apasiona más con Capicúa la producción y creación y menos el negocio
A Laila le apasiona más con Capicúa la producción y creación y menos el negocio. Foto: Abel Carmenate/ Fonoma.

¿Qué significa ser mujer emprendedora en la Cuba de hoy?

Estoy haciendo exactamente lo que quiero ser. Siempre está la sensación extraña de que te subvaloran socialmente, como una niña que juega a hacer un negocio, y no, yo tengo un negocio. Al final, lo único que tengo que hacer es demostrar con los actos que no estoy jugando a esto.

¿Tienes planes de expansión internacional, abrir otra tienda física en alguna otra ciudad del mundo?

No, el plan no existe. Existe la idea. Es una meta muy importante para cualquier marca de moda. Me queda de tarea.

¿Cuáles son tus planes reales y sueños con Capicúa?

En Cuba no te puedes ceñir mucho a un plan, tienes que tener cierta habilidad para moverte con naturalidad e ir esquivando. Mi plan es seguir trabajando en la creación de diferentes líneas, porque quiero que Capicúa sean diferentes conversaciones que se están teniendo en diferentes momentos. Mis planes generalmente tienen mucho que ver con producción y creación y menos con negocio, porque es lo que menos me apasiona.

Entre los proyectos que sueña con hacer está diseñar zapatos
Entre los proyectos que sueña con hacer está diseñar zapatos. Foto: Abel Carmenate/ Fonoma.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

Diseñar, los días que digo “hoy voy a diseñar” y me voy a mi casa y lo único que pongo es música, podcasts y cojo el maniquí y telas baratas y empiezo a experimentar y cortar.

¿Qué tipo de producto no has hecho y te gustaría crear?

Volver a trabajar la línea de trajes de baño y telas de punto. Pero, el más lejano y que no sé si algún día podré es diseñar zapatos.

¿Cómo te ves en 5 años?

No me veo, no pienso dónde voy a estar en 5 años.

Aunque Laila no hubiera creado Capicúa, está segura que estaría diseñando
Aunque Laila no hubiera creado Capicúa, está segura que estaría diseñando. Foto: Abel Carmenate/ Fonoma.

¿Cómo es la Cuba de tus sueños?

Una Cuba con muchos jóvenes haciendo cosas nuevas, cosas que nuestros padres y abuelos no hicieron. No me refiero a hacer ideas, que ha sido la obsesión de los últimos años, sino preocuparnos por la realidad que podemos tocar y crear con nuestras manos. Hacer cosas y dejar de teorizar

Laila, y si no existiera Capicúa, ¿a qué te dedicarías?

Habría hecho otra marca con otro nombre y me dedicaría a lo mismo. A lo mejor me llamaría “Laila Chaaban”, pero, con seguridad, te puedo decir que estaría diseñando.

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