Siempre cerca del hombre en el siglo XXI, el teléfono móvil parece una extensión del cuerpo humano**.**
Con el pasar de los años, esta extensión se ha vuelto más valiosa y cara. Tanto el precio como su utilidad provocan que, ante cualquier indicio de peligro para el celular, la cautela se convierta en terror.
8 fobias telefónicas que se no te has detenido a pensar#

1- Miedo a perder el teléfono#
La más obvia de la lista, sobre todo cuando te has gastado mucho dinero en un dispositivo como para dejarlo tirado en cualquier lado.
Cualquier usuario de telefonía móvil en el mundo puede sentir esta fobia. Pero en Cuba toma un matiz diferente, sobre todo si consideramos un factor en juego: el transporte público.
En una guagua repleta es común que algún pasajero deslice su mano hacia el bolsillo para comprobar que el aparatico continúa allí: sano, salvo y sin sonar.
Un método más sofisticado: escuchar música mediante audífonos. Así se sabe que, a menos que la música pase a mejor vida (o a mejores manos), todo está bajo control.
2- Miedo a perder la cobertura#
Otra clásica, aunque menos peligrosa para los hipertensos.
Un usuario móvil de cualquier nacionalidad puede entrar en pánico al descubrirse sin cobertura.
Pero díganle a un cubano que alguien del “más allá” (o sea, al otro lado del mar) le hará una llamada, o que recibirá una recarga. A esa hora, lo más importante es que el aparato se encuentre visible a las radiobases de ETECSA, no importa si hay que ponerlo encima de un estante de la cocina o dejarlo sobre el techo con el volumen bien alto.
3- Miedo a no grabar/fotografiar cuando debías#
Imagina que has pasado horas frente a tu bebé, móvil en mano, grabándolo hasta llenar las memorias interna y externa. Y que, justo cuando el teléfono te dice que ha consumido toda la capacidad, a tu niñ@ dice su primera palabra, o finalmente se sienta solo.
Puede pasar también que te encuentres con tu artista favorito, y el dispositivo — a lo mejor más nervioso que tú — , se declare incapaz de enfocar correctamente. Sí, perdiste muchos likes en Facebook o Instagram: c´est la vie.
4- Miedo a los “resfriados” del teléfono#
Quizá Cuba sea uno de los pocos países donde los talleres de reparación telefónica se llaman clínicas del celular, o que quienes arreglan los dispositivos se autodenominan doctores del móvil.
Escuchar estos apelativos sugiere que, en los “accidentes telefónicos”, también hay que salir corriendo a Urgencias.
En estos “hospitales” también se recomienda el remedio popular de meter el teléfono en una bolsa de arroz cuando se moja.
Da igual si el accidente fue en la playa, en una piscina, en el fregadero o el aguacero: siempre la gente promete que nunca más dejará que algo tan tonto le pase a su teléfono. Y, casi siempre, vuelve a suceder 😉.
5- Miedo a las caídas de teléfono#

Una de las primeras cosas que aprendemos de niños es que las caídas duelen. Ya de adultos, lo sabemos de sobra. Hoy, la más dolorosa no es la caída de brazo, ni de frente o cabeza, sino la caída de móvil.
Basta con que una esquina de la pantalla toque abruptamente el suelo para saber cómo es ver roto un sueño de cristal (bueno, más bien de vidrio).
Aunque a veces se corre suerte y el daño es menor, siempre queda la moraleja de evitar por todos los medios que el celular quede a merced de la homicida fuerza de gravedad.
6- Miedo a la muerte por batería#
Una fobia de las inevitables. Está estrechamente ligada a la obsolescencia programada, porque las baterías de los móviles tienen una vida útil promedio de 3 años.
Muchos buscan por todos los medios alargar el inevitable final. En un último acto de desesperación, comienzan a tomar medidas que nunca habían respetado antes: desde no usar el móvil mientras carga hasta evitar utilizarlo “en exceso”.
Sin embargo, esas precauciones quedan en un segundo plano cuando el usuario se encuentra en un parque Nauta WiFi en Cuba.
7. Miedo a las actualizaciones no deseadas#
¿Estás cómodo con tu sistema operativo y tus aplicaciones? ¿Los disfrutas? ¿Usas a menudo una funcionalidad específica?
Pues imagina que, de buenas a primeras, se publica una actualización. Cuando tu celular se conecta a internet, BOOM, adiós a la zona de confort: se descarga la nueva versión, y quizá hasta pierdes tu función favorita. A esa hora maldices a quien inventó la dichosa actualización en segundo plano y no te avisó.
Por supuesto, la gente no evade Internet para evitar esto, pero sí a veces decide no actualizar. Esa solución es factible hasta que en la pantalla se dibuja un hermosísimo cartel que anuncia que los servicios no estarán disponibles hasta que se descargue… la odiada nueva versión.
8- Miedo a las “reconfiguraciones infanto-juveniles” del teléfono#
Casi exclusivo de las generaciones analógicas. No es para menos: haber transitado de botones y diales a pantallas táctiles puede ser estresante, sobre todo cuando el móvil se “bloquea” y la forma de reiniciarlo no es tan fácil como halar un cable y desconectar de la corriente.
El principal problema radica cuando un niño o joven, nativo digital al fin, cambia toda la configuración sin permiso y luego el dueño real no entiende ni hostia.
Por eso, según los padres, los Ajustes del Teléfono tienen “lenguaje de adultos, violencia y sexo explícito” que no se deben consumir por un niño sin la supervisión de sus mayores.
Cuida tu dispositivo: evita las situaciones que puedan promover el terror de sentirte inlocalizable y aislado. No obstante, si necesitaras cambiar de teléfono, y por alguna casualidad piensas usar el dispositivo en Cuba, deberías seguir estos consejos.
¿Has sentido otro miedo con respecto a tu móvil? No olvides dejarlo en tus comentarios.
