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Entrevistas

Fotografía Cubana: La Habana que vive en el lente de Manuel Almenares

Almenares sostiene en su agudeza y sensibilidad visual, testimonios fotográficos que calan la sociedad contemporánea cubana.

Cely Castell 🌻 8 mins
Manuel Almenares, fotógrafo documentalista cubano
  • Capítulo #3 de la serie de Fonoma: “Fotografía Cubana”

Para un fotógrafo documentalista, la vida es una constante búsqueda de inspiraciones. Encontrar lo trascendente dentro de lo ordinario y devolverlo en una instantánea que además de belleza, encuentra lógicas y emociones, termina siendo la contribución más noble del artista.

Al menos parece funcionar así para Manuel Almenares, un joven habanero que llegó a la fotografía de manera autodidacta y hoy tiene como propósito documentar el tiempo que le ha tocado vivir.

Cuenta que luego de terminar el servicio militar empezó a trabajar en la Iglesia Ortodoxa como ayudante en el altar y en el monesterio. “Necesitaban una persona que documentara la actividad religiosa para sostener la misión en Cuba, entonces di el paso al frente. En ese momento, había culminado el bachillerato y no había cogido ninguna carrera universitaria. Me arriesgué con la fotografía y hasta el sol de hoy”.

“Fotografiar me ha enseñado a ver un poco más lo que tengo alrededor, sobre todo a observar y a valorar. Es una forma de vivir. Ahora mismo lo es todo para mí”.

Almenares sostiene en su agudeza y sensibilidad visual, testimonios fotográficos que calan la sociedad contemporánea cubana desde los miedos, las tristezas y las pasiones de las personas que la habitan. En sus imágenes, el individuo anónimo centra la narrativa que desborda los encuadres. “Una buena fotografía tiene que transmitir humanidad”, dice.

Almenares centra su obra en Habana Vieja y Centro Habana
Almenares centra su obra en Habana Vieja y Centro Habana. Foto: Daniel Arévalo/ Fonoma.

Para el autor de series como Los de arriba y Vida Interior resulta vital “la presencia del ser humano en su ambiente oriundo, natural. De los personajes que fotografío, me llama la atención la manera de vestir, la manera de estar en sociedad. Acompaño mi trabajo de una técnica fotográfica que me es imprescindible, exploro mucho el tema de la luz y de la composición para enriquecer un poco ese drama social”.

¿Son estas las únicas temáticas que te interesan?

Hasta ahora sí. Me enfoco en los fenómenos sociales actuales, acompañados del ser humano, en este caso, del cubano contemporáneo. Por ejemplo, cuando el comienzo de la Wi-Fi acá en Cuba hice el trabajo Iluminados, donde capté a las personas conectadas en parques o en redes que ponían de forma clandestina. Para mí, la vida misma de una escena, de un encuadre, me lo da el interactuar con esa persona que fotografío. Me acerco demasiado para obtener una reacción de esa persona en respuesta a mi atrevimiento. Pasan muchas cosas. He entrado a lugares donde he aprendido muchísimo simplemente interactuado. Me pasó con el tema de la religión afrocubana, por ejemplo. También se dan situaciones menos positivas, me han sacado de una casa con una escoba (risas), me han querido echar agua caliente.

Para Vida Interior, un trabajo de estilo digamos voyerista, me dediqué a recorrer la Habana Vieja y Centro Habana al atardecer. En ese horario las personas están ocupadas en actividades cotidianas dentro las casas, cocinado, atendiendo a los niños, viendo la televisión…Me asomaba con la cámara por las ventanas o por las puertas, usando un gran angular (24 o35 mm), o sea, un lente que técnicamente hablando, si quieres fotografiar algo de cerca tienes que aproximarte mucho. La gente reaccionaban como diciendo: “qué hace este tipo aquí, casi metido en mi casa, qué está fotografiando, o qué volá con este” como se dice en buen cubano. Yo entiendo el impacto, incluso, sé que estoy violando la intimidad.

“Retrato de Cary y su ganso”
“Retrato de Cary y su ganso”. Foto: Manuel Almenares.

¿Cómo encontrar dentro de esa tendencia humanista códigos propios para no repetirte, para no ser más de lo mismo? ¿Qué distingue tu fotografía y qué la define?

Soy de formación autodidacta, pienso que mi trabajo tiene mucho de los referentes que tengo incluidos en mi aval, la primera escuela, Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, entre otros. Trabajo mucho el blanco y negro, prefiero los encuadres cinematográficos, trato de moverme y buscar visualidades diferentes, desde el piso, ópticas poco usuales, me gusta hacer contrapicados que resulten interesantes.

¿Cómo surge el ensayo La enfermedad sobre la enfermedad, Gran Premio de la Fototeca de Cuba y por el cual obtuviste la Beca de Creación Alfredo Sarabia?

Llevaba seis o siete meses con mi esposa en España, y a raíz del virus decidimos regresar a Cuba. Todo parecía bastante incierto. Ambos teníamos familia acá, y nos preocupaba lo que podía pasar en ese momento. Llegamos con el comienzo de la pandemia, ya en España había bastantes casos, pero aquí apenas comenzaba. Cumplimos el protocolo de aislamiento cuando entramos al país, y luego de establecernos, me dije: tengo que ponerme a trabajar, necesito fotografiar esto que está pasando, documentarlo. Al principio, salí con bastante miedo. Empecé a fotografiar dentro de comunidades, incluso dentro de casas, donde se estaba viviendo toda la incertidumbre de la enfermedad. Luego llegaba a mi casa y me quitaba la ropa, me bañaba de pies a cabeza, cumpliendo todas las medidas sanitarias, y gracias Dios, no me contagié ni transmití el virus. Cuando salió la convocatoria en julio, presenté lo que tenía hecho. Mostré como cuarenta imágenes, que es bastante, porque empecé a fotografiar desde febrero. Normalmente, para una beca, uno muestra diez imágenes. Me sentí muy feliz con el hecho de que mi trabajo cumpliera su función social, y ello fuera reconocido por un grupo de personas dedicadas y conocedoras de la fotografía, como lo es el jurado de esta beca. Pude ver el resultado, después de todo el riesgo que corrí.

Alemares durante la entrevista con Fonoma en el estudio La Tiza
Alemares durante la entrevista con Fonoma en el estudio La Tiza. Foto: Daniel Arévalo/ Fonoma.

¿Podemos decir que de alguna manera La enfermedad sobre la enfermedad muestra un cambio en tu visión como artista, digamos, desde que tomaste por primera vez una cámara fotográfica?

Sí. Es un trabajo que me marcó porque se dio en una circunstancia bastante complicada. A veces lo llego a comparar con el fotoperiodismo de guerra. La diferencia es que en este caso el enemigo no se veía, pero existía. La enfermedad… tiene mucho que ver con trabajos anteriores, porque documenta lugares que ya había fotografiado, pero ahora en medio del impacto de la COVID-19. Vistos desde el encierro, el uso de los nasobucos y la misma incertidumbre expresada en el rostro de las personas. Los niños ya no estaban en los parques ni en las escuelas, en los ancianos se podía distinguir el miedo, la soledad. Registra un momento único y visualmente impactante.

¿Qué pasiones despiertan en Manuel Almenares los escenarios reales que atraviesan su lente? ¿Eres parte de esos paisajes?

Por supuesto. Esto es algo que he aprendido con el tiempo, debo escuchar y observar. Incluso, antes abordar cualquier temática que me interese, lo primero que hago es salir, mirar, oír. Me integro a ese fenómeno al punto de que las personas que lo protagonizan dejen de notar que estoy ahí, y empiezo a entender qué y cómo voy a fotografiar. Esa es mi metodología.

Almenares muestra la dura realidad de la vida en Cuba
Almenares muestra la dura realidad de la vida en Cuba. Foto: Manuel Almenares/ Fonoma.

¿Dónde encuentras las mejores historias?

En los barrios de La Habana Vieja y Centro Habana, sobre todo Centro Habana. Es el escenario que encierra el eclecticismo y ese fenómeno sociocultural que marca la Isla. Encuentras de todo, sobrepoblación, emigrantes, arquitecturas completamente diferentes en una misma cuadra, todo allí es muy heterogéneo.

¿Cómo es la Habana que nunca retratarías?

La Habana de los Almendrones, esa que sale en las postales de turismo. No me interesa. Incluso, de un tiempo acá, tampoco retrato personas tiradas en las aceras, porque es una imagen muy repetida, creo que es un concepto que necesita una visualidad diferente.

Retrato de Manuel Almenares
Retrato de Manuel Almenares. Foto: Daniel Arévalo/ Fonoma.

¿Cuál es el secreto que esconde una buena instantánea?

Para hacer buenas fotografías hay que estar a la viva, buscar todo el tiempo y tener claro lo que quieres hacer. Cuando sales a la calle con una cámara, debes tener los cinco sentidos bien agudizados porque es como meterse en una marea salvaje.

La imagen que te gustaría tomar cinco años hacia el futuro…

Ahora mismo estoy trabajando el tema de las colas, me he enfocado en las llamadas “coleras”. Me interesa tocar esta arista de la mujer, sobre todo la mujer mestiza en diferentes grupos sociales. A futuro, no sabría decir, por el momento me interesan las temáticas sociales y trabajarlas con esta técnica primitiva que utilizo: la fotografía analógica. Pocos la usan por lo costoso que puede ser conseguir el material. Creo que es un trabajo muy romántico, muy artesanal. Y entre mis pendientes, algo que gustaría hacer, es fotografía de guerra, me llama mucho la atención.

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