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Entrevistas

Influencers en Cuba: ¿Quién es Gigi Maduq?

Capítulo #6 de la serie de Fonoma: “Influencers en Cuba”.

Jose Raul Concepcion 8 mins
Gigi Maduq, modelo y comunicadora cubana
  • Capítulo #6 de la serie de Fonoma: “Influencers en Cuba”

La modelo y licenciada en Comunicación por la Universidad de La Habana, Gina Martínez, es una instagrammer que se hizo famosa hace un par de años a partir de un challange, donde bailaba mientras andaba al lado de un bicitaxi.

Gigi Maduq , como le conocen en las redes, tiene más de 21 mil 600 seguidores en Instagram.

¿Cuándo supiste que podías ser influencer?

A partir de un challenge de Drake que fue mundial, lo adapté a nuestra realidad con un bicitaxi. Eso fue hace dos años y a partir de ahí fui chica tendencia en Vistar Magazine y empezaron a llegar muchos más trabajos.

Hace dos años en esa misma revista salió un artículo de lo que era ser influencer en Cuba y yo tenía mil 800 seguidores. Desde entonces se fue viendo el crecimiento de las personas en Instagram y también a partir de la apertura en Cuba de los datos móviles . En aquel momento era muy complicado crecer y estar activo en la plataforma porque había que ir a las zonas WiFi .

Foto: Daniel Arévalo/ Fonoma.

¿Cómo fue aquel challenge que te hizo viral?

Siempre me he caracterizado por ser una persona diferente, no me gusta seguir modas ni hacer lo mismo que todo el mundo, por eso descarté hacerlo en un auto. Mi madre, que tiene mucho que ver en todo lo que hago, me dice: “Gina, vamos a hacerlo en un bici taxi y yo te filmo”. Me encantó la idea porque ese challenge estaba teniendo muchos problemas porque las personas estaban teniendo accidentes.

Fue viral en Telemundo y la conductora dijo: “no está haciendo daño a nadie, es muy seguro y con una actitud muy jacarandosa con un bicitaxi que es muy utilizado en Cuba”. Eso fue lo que marcó el éxito en ese video.

¿Cómo eras antes de tener miles de seguidores en las redes?

Era una chica universitaria, estudiaba Comunicación, terminé el curso de modelaje hace 5–6 años. Vi que Instagram era una plataforma para crecer y empecé a usarla de forma profesional. Antes estaba muy concentrada en el mundo del modelaje.

Foto: Daniel Arévalo/ Fonoma.

¿Luego de graduarte, trabajaste en tu especialidad?

Cumplí mi servicio social en el ministerio de Comercio Exterior como comunicadora en la colaboración económica. Ahora estoy centrada más en el trabajo en las redes sociales y el modelaje, que es una profesión efímera que hay que dedicarle estos años, perfeccionarla y fortalecerla.

¿Qué mensajes defiendes en tu perfil?

La autenticidad, la personalidad, la justicia. Me he decantado siempre por apoyar las causas en las que creo, trabajar para el bien del común más allá del bien personal, porque somos parte de una sociedad. Ayudar a las chicas que me siguen a que se sientan bien consigo mismas, a que sean naturales, auténticas… creo que esa es la finalidad de mi perfil.

Foto: Daniel Arévalo/ Fonoma.

Existe cierta polémica sobre el erotismo en las redes sociales y hay varias posturas desde el feminismo sobre esto, ¿qué crees tú?

Obviamente como modelo vivo de mi cuerpo. Es muy subjetivo y todo está en cómo lo utilices. Subo muchas fotos que las personas puedan considerar eróticas, yo no lo creo. Son hechas desde el arte y la estética. No subiría ningún contenido vulgar ni que ofenda a nadie. No puedes subir una foto desnuda o en ropa interior solo por ganar unos likes. Creo que todo está en la estética y el arte que haya detrás de las fotos. Si lo utilizas para dar un mensaje de conciencia, del tipo “quererte tal como eres”, que es el que intento transmitir, entonces creo que está bien.

¿Has tenido problemas de acoso o bullying?

La verdad sí me sucedió e hice una denuncia en mi cuenta de Instagram. Cada cual tiene su percepción, pero tratar de justificar lo mal hecho me parece vergonzoso y degradante. Por eso mientras más nos expongamos en las redes con mensajes positivos sobre quererte a ti mismo, más vamos a callar a todas estas personas que intentan hacerte menos.

Yo no me quedé callada, no lo sufrí en silencio, sino que dije lo que me estaba pasando, que es un primer paso. Ese post fue compartido por muchísima gente y me causó gran satisfacción el apoyo que recibí.

Foto: Daniel Arévalo/ Fonoma.

¿Puedes vivir de ser influencer? ¿Alcanza desde el punto de vista económico?

Sí, definitivamente cuando ha ocurrido todo esto de la Covid, mi trabajo como modelo paró, me tocó vivir de las redes sociales y sí se puede. He hecho colaboraciones con muchísimos restaurantes, empresas de telecomunicación, tiendas de ropa… Hago lo que tiene que ver con mi perfil.

¿Cómo ves el fenómeno de los influencers en Cuba?

Me parece que ha seguido un curso similar a todo el mundo. Han salido muchas personas que tienen muchísimos seguidores, pero no tienen contenido de valor. La finalidad de ser influencer es la especialización y creo que es lo que falta aquí. Hay cuentas que están muy marcadas en el contenido, siempre pongo el ejemplo de Jackie , y ese es el objetivo

Tener influencers que se dedica al estilo de vida, al fooding, al fitness, a la moda. Ese proceso de especialización llegará con el tiempo. Hay personas que han conseguido muchos seguidores, que es también válido, pero el contenido de valor es el que te dará una influencia real. En ese camino es el que está Cuba ahora mismo.

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Días después de esta entrevista, Gigi Maduq realizó unas declaraciones sobre el término “elle” que generaron debate y polémica en las redes sociales. Contactamos a Gigi por Instagram y accedió a hablar sobre lo ocurrido.

A continuación se reproduce íntegra su respuesta, que no representa la posición de Blog Fonoma :

Quisiera aprovechar esta ocasión que me brinda Fonoma para explicar de la manera más clara que pueda mi prosa, mi postura respecto a la polémica que suscitaron mis comentarios sobre que la RAE pusiera el pronombre “elle” en su observatorio.

Partimos de que primeramente soy defensora del correcto uso de la lengua y su ortografía que incluye todo tipo de extranjerismos y neologismos. Recalco que estudié Comunicación Social lo que conlleva varios semestres de una estupenda Gramática Española, de la cual recuerdo su estudio con júbilo. Dicho esto y partiendo además de la opinión, como varios lingüistas, filólogas que respondieron a mis historias, y hasta de Vargas Llosa (premio Nobel de Literatura), de que nuestro lenguaje no es machista y es de por sí inclusivo, vino entonces la marcada polémica.

La RAE puso el pronombre “elle” en su observatorio de palabras, para comprenderlo mejor, es el sitio donde se estudian las palabras que mediante la evolución propia de la lengua se pueden incorporar al diccionario. En mi opinión incluir un pronombre, no hablamos de un sustantivo, adjetivo, sino pronombre, lo que de por sí cambiaría totalmente toda la lógica lingüística- psicológica de los hispanohablantes, solo implica la destrucción de la propia lengua y no su evolución.

“Elle” no es una palabra orgánica. Los cambios que hemos vivido en nuestra lengua han sido de manera espontánea y no artificial con objetivos sociales o políticos. A mí ya me resulta bastante complicado leer comunicados que muestran el llamado “lenguaje inclusivo” plagado de X, creo que lo que comenzó como una justa lucha por la inclusión y los derechos se está convirtiendo en un atropello mayor en aras del “progreso” y la “evolución”.

Nuestro lenguaje no es machista, si bien es cierto que puede aparentar algún tipo de androcentrismo al decir “todos” a un grupo de personas, ha sido la evolución de nuestro idioma producto del fenómeno conocido como “economía del lenguaje”, porque hemos decidido que el género masculino haga función de neutro.

En la lengua árabe por ejemplo, el plural se forma con el género femenino y son sin lugar a dudas de las sociedades más machistas de nuestro globo.

Cuando hice referencia a estos temas por supuesto me tildaron de retrógrada, homófoba, anticuada, vergüenza nacional. Acepté cada insulto de la manera más amable que encontré. Unos pocos advenedizos intentaron levantar su discurso sobre el mío, espero se hayan sentido bien. Tan solo un día después de dichas historias, la RAE decidió quitar la palabra del observatorio porque y cito: “su uso generó confusión”. Cabe destacar igualmente que la RAE no “admite” palabras, sino incluye, incorpora, registra; y el criterio no es otro que su uso.

Creo fervientemente en la libertad de cada cual de sentirse como desee. De amar a quien desee. De ser. Ser, damas y caballeros es de por sí inclusivo. Acepto que aprendí mucho de esto, pensar que existen personas que no se sienten ni hombres ni mujeres fue difícil. Puedo entenderlo. Aunque, considero que nadie debería juzgarme por creer correcto apegarme a los hechos biológicos y no empíricos. Ahora, cambiar toda una lógica lingüística es algo para lo que aún la propia lengua y sus usos no están listos.

Dicho lo anterior, creo que quizás sea meritoria una disculpa, no por mi razonamiento que considero válido, sino porque la vehemencia de mis palabras pudieron ocasionar malestar a una comunidad que respeto.

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