- Capítulo final de la Serie de Fonoma: “Influencers”
Tiene 22 años y estudia Sociología en la Universidad de La Habana. Desde que comenzó a tomarse en serio su trabajo en redes sociales, atraída por el mundo del entretenimiento, tuvo claro que quería “ser grande, triunfar, comerme el mundo”.
Con más de 600 mil seguidores en Instagram , Samantha Espineira es una de las influencers que triunfan desde Cuba. A su alrededor ha construido y fidelizado una gran comunidad, con la que comparte su día a día, gustos e intereses.
Confiesa que en sus publicaciones no hay un personaje montado, “soy yo todo el tiempo, a la gente le gusta la naturalidad y espontaneidad que proyecto”.

¿Cuándo decides trabajar profesionalmente en lnstagram?
Cuando empecé a estudiar en la universidad, motivada por una amiga. En ese entonces ella tenía alrededor de 7 mil seguidores y a mí me parecía un gran logro para una persona que vive en Cuba. Además, ella trabajaba con estudios de fotografía y eso me atraía mucho.
¿Cuál fue la reacción de tu familia y tu pareja ante esta decisión?
Al principio fue complicado. Les chocaba un poco este trabajo porque el nivel de exposición que yo estaba teniendo era bastante alto.
Ellos no lo tomaban en serio, pero desde el primer momento tuve mis objetivos claros y me proyecté en ese sentido. A raíz de mi crecimiento y de todos los logros que fui obteniendo, confiaron más en mi trabajo y hoy me apoyan al 100%.
En febrero de 2020 tenías 52 mil seguidores y justo dos años más tarde vas ya por 610 mil. En tu opinión, ¿qué tipo de contenido vende o atrae más a las personas?
Hago uso de mis atributos físicos en mis publicaciones, porque trabajo mi cuerpo y me gusta lucir bien. Eso llama la atención.

¿Cómo te relacionas con tu público?
Siento que somos una gran familia, hay retroalimentación constante, yo doy consejos en mi cuenta y también muchos de mis seguidores me han ayudado en algún momento con sus opiniones. Es algo que valoro mucho.
Quizás no puedo responder a todo el que me escribe, pero trato de estar pendiente y atender los comentarios, para mantener una conexión cercana con ellos, porque al final si he llegado hasta aquí ha sido gracias a las personas que me siguen y confían en mi trabajo.
¿Alguna vez te has sentido abrumada por la exigencia de los seguidores?
Sí, este medio genera una presión bastante grande, debido a que hay personas que te siguen constantemente porque te quieren y valoran tu contenido, y muchas otras a las que quizás no les agradas y entonces te siguen para hacerte sentir mal.
Al principio, quizás por inexperiencia, me dejaba influenciar por todo lo que opinaban de mí. Me criticaban por mi físico, por la forma en que me proyectaba o por las cosas que hacía, y eso me hizo aprender muchísimo. Ahora me quiero tal como soy, y ese es el mensaje que quiero transmitir.

¿Has sufrido algún tipo de acoso?
En una ocasión tuve una experiencia bastante desagradable. Una persona comenzó a acosarme desde Instagram, y luego me perseguía, cuando estaba en algún lugar me decía cómo estaba vestida, a veces incluso me llamaba al móvil. Tenía muchísimo miedo y estuve a punto de cerrar mi cuenta por eso. Afortunadamente no trascendió.
¿Cómo te ha cambiado la vida convertirte en influencer?
Me ha dado un giro de 180 grados. Antes no revisaba mi teléfono todo el tiempo, pero ahora, aunque no quiera, me exijo estar pendiente porque tengo contratos de trabajo que no puedo descuidar.
Trato de organizar mi tiempo para hacer mi vida más amena y que todos queden satisfechos, mi familia, mis amigos y mis seguidores. Pero en general, disfruto mucho lo que hago.
Además, gracias al trabajo con negocios dentro y fuera de Cuba, comencé a sustentarme económicamente y también a ayudar a mi familia, que es uno de los mayores logros que he tenido en esta plataforma.

Entonces, desde el punto de vista económico, ¿es posible vivir de las redes sociales en Cuba?
Sí, es como un trabajo. Se trata básicamente de crear una comunidad que confíe en ti y que sepa que tu contenido es fiable, para que tu perfil esté en el punto de mira de las marcas y les sea factible trabajar contigo.
Has trabajado con marcas y negocios en Cuba y Estados Unidos, además de múltiples estudios de fotografía. ¿Alguna vez has tenido que hacer algo que te haya hecho sentir incómoda o que no te haya gustado?
Creo que no. Me aseguro de sentirme cómoda con cada trabajo y siempre trato de dar mi opinión, porque soy yo la que conoce mi cuenta y mi público. Hasta ahora todos hemos estado de acuerdo con eso.
¿Qué opinas de la comunidad de influencers cubanos?
Siento que deberíamos unirnos más para hacer proyectos. En Cuba hay muchísimo talento y ganas de salir adelante, los jóvenes le ponen energía a lograr todo lo que se proponen y siento que no estamos explotando esas potencialidades.
¿Existe competencia entre ustedes?
Siento que en cualquier rama en la que nos desarrollemos va a existir una competencia, y no creo que sea mala, nos sirve para superarnos más allá de lo que hayamos logrado.

¿Tienes presencia en otras redes sociales?
Comencé a usar Tik Tok pero las limitaciones para acceder desde Cuba no me permitieron seguir, espero retomarlo en algún momento porque es una plataforma muy divertida. También uso Twitter, pero no con el mismo objetivo. Por ahora solo me he centrado en Instagram.
¿Qué aspiraciones tienes más allá del trabajo como influencer?
En primer lugar, terminar mi carrera, ya solo me queda un año. Cuando me gradúe tengo pensado realizar una beca en España, que será un paso de superación sumamente grande.
En unos años quisiera tener mi propio negocio, donde pueda combinar mi carrera con todo esto de la publicidad, que me encanta.
También tengo perspectivas de conocer el mundo. Todo lo que me aporte conocimientos a mi vida es bienvenido.
Fonoma es un servicio de recargas a Cuba:
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