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Internet y Cuba: implicaciones psicológicas para sus habitantes

Cuando recién arriba el 30 de abril, festejo de los 23 años de que la INTERNET haya penetrado el espacio público, al margen de…

yoatl88 5 mins
Sitios públicos de conexión wifi nauta recientemente implementados en el país.

Internet y Cuba: implicaciones psicológicas para sus habitantes

Cuando recién arriba el 30 de abril, festejo de los 23 años de que la INTERNET haya penetrado el espacio público, al margen de instituciones gubernamentales, estudiantiles o científicas; se nos hace imposible no pensar en el caso Cuba. Sin ánimos de reincidir en los ya conocidos tópicos que inundan las redes: censura informativa, ineficiencia del soporte tecnológico etc., resulta provocante pensar en algunas posibles implicaciones que a nivel psicológico tiene esta presencia-ausencia de la red de redes en el país.

Cubanos en punto de venta de servicios de telecomunicaciones.
Cubanos en punto de venta de servicios de telecomunicaciones.

Según el estudio de ciertos sectores de la población nacional, podríamos clasificar diferentes segmentos de opinión y comportamiento con respecto al invento más grande del siglo XX. Para dirigirnos de las minorías a la mayoría, pudiéramos empezar por aquellos cubanos, apegados a ideas sumamente conservadores y a experiencias de vida demasiada cerrada sobre los mismos límites de la isla; en los que se avista una suerte de disonancia cognitiva. Esto se entiende como un enfrentamiento de voluntades entre las bondades del Internet y las “supuestas” contravenciones de estar conectados con el mundo. A nivel interior, aun cuando saben los valores de la web para formar parte de la aldea global, continúan insistiendo en las desavenencias (mínimas por cierto con respecto a las oportunidades) para justificar sus propias carencias y en definitiva, solapar la realidad que les ha tocado vivir: el único país de la región que a la altura del 2016 cuenta con un INTERNET sumamente limitado. Por suerte estas proyecciones son las menos, y se asocian sobre todo a sectores etarios superiores, relativamente,a los 50 años.

Dicho grupo, junto a otra gran masa, son el resultado de una absurda supresión de pensamiento hacia un fenómeno imposible de minimizar en los tiempos que corren. Lo contraproducente de este proceder consiste en que mientras más reprimes un deseo, más lucha por persistir, desencadenando así patrones obsesivos convulsivos hacia el acceso a un lenguaje y una dinámica que comparte el planeta. Tal vez, si mañana mismo pusiésemos INTERNET con tecnología de punta en los ordenadores de alguno de estos cubanos, no supieran a ciencia cierta cómo utilizarlo, para qué sirve, cuáles son todas las herramientas que proporciona más allá de un correo electrónico o un canal de chat/video-llamadas; pero lo imprescindible es que quieren tenerlo. Desean poseer algo que parece condición sine qua non del hombre contemporáneo. Los cubanos de la Cuba actual tienen ansiedad por muchas cosas, pero sin dudas el INTERNET ocupa uno de los primeros escaños en la conciencia colectiva.

Conexiones públicas de wifi nauta en La Habana.
Conexiones públicas de wifi nauta en La Habana.

Independientemente de que en los últimos años se hayan implementado canales de conexión a lo largo de la isla,como es el caso de la wifi y el correo nauta , esta obsesión no ha sido del todo apaciguada, lo que pretendió ser un efecto placebo no ha funcionado. En esa deficiente conexión, el estrés de los usuarios se ha intensificado y ahora exigen porque ya sospechan que debe haber algo más que una barra de carga en cámara lenta, una imagen frizada y un botón de compra no ejecutable.

En esta cuasi navegación, se registra la inevitable esquizofrenia que produce el estar al menos una hora en el mundo exterior. A través del ya venerado IMO, parte de los cubanos experimenta la traspolación a otras realidades espacio-temporales, por más de 60 minutos se desplazan a las ciudades más inauditas y conocidas en las que se puede encontrar un amigo o familiar. Gracias a esa aplicación conversan con el hijo que no ven hace años y con el nieto que no han conocido físicamente, para luego regresar a un panorama donde no hay nieve, ni paypal, ni metro… Después de acabadas las horas compradas, el cerebro lucha por rellenar los vacíos de información, y cada quien se marcha alucinando sobre ese fragmento que desconocen. Igualmente, alguna que otra búsqueda en Google sobre temas de interés, últimas noticias, dejan el irreal sabor de que se ha estado por instantes en el epicentro del mundo, así resulta para muchos la cuota de INTERNET que recientemente consumen.

Estudiantes de medicina conectados en sitios públicos de wifi nauta.
Estudiantes de medicina conectados en sitios públicos de wifi nauta.

En otro punto del registro está ese ínfimo por ciento que ha viajado al exterior y tenido la vivencia de un INTERNET no restringido, la sintomatología entonces se traduce en añoranza, y la inevitable comparación deriva en procesos de angustias, medianamente mitigados en esos parques y hoteles que ahora acogen a miles de simulados internautas. Este segmento de cubanos, que sí conoce a ciencia cierta qué se pierde la mayoría, son los típicos repetidores de si tuviera…: si tuviera Facebook, si tuviera YouTube, si tuviera Skype y así una lista interminable de melancolías, razón entendible una vez que se ha tenido la oportunidad de comparar realidades.

Cubanos comunicándose con familiares y amigos vía INTERNET.
Cubanos comunicándose con familiares y amigos vía INTERNET.

El panorama de seguro es mucho más diverso, y habría que recopilar millones de experiencias individuales para tener una mínima idea de lo que describe la subjetividad psicológica de cada cubano que hoy da los primeros pasos en este diverso y complejo mundo del ciberespacio. No obstante, los patrones generales indican que la inmensidad atraviesa un proceso cognitivo y adaptativo que pasa por un fuerte filtro de carencias económicas y componentes emocionales, lo cual preanuncia la necesidad de darle seguimiento a un horizonte que se divisa cada vez más sui generis.