“Jovellanos, pueblo oscuro…” recitan resignados los habitantes del que fue asentamiento cimarrón, feudo azucarero, emporio industrial, paraíso del machetazo, fábrica de deportistas y municipio en ruinas, donde pegar tarros y fajarse le disputan el título de pasatiempo local a la bolita… por ahora.
Resulta que a Bemba, como también es conocido este pueblo de Matanzas, llegó Internet. No a lomos de la WiFi, si no por cable, hasta el Joven Club del parque central, con su monumento a Domingo Mujica y su fuente de agua estancada. Muchos se preguntan cuándo pondrán una zona para la conexión inalámbrica, no solo para evitarse el ir hasta Matanzas, Cárdenas o Varadero, si no para estar a tono con el resto de Cuba. O como proclama ETECSA, en línea con el mundo…

En honor a la verdad, navegar por Internet no le come el coco a la gente en Jovellanos, más preocupados por ligar un “parlay” que por descubrir los mundos del multi-verso digital. Pero ya muchos no van a la oficina comercial de ETECSA solo a pagar el teléfono o ponerle una línea al celular, si no a hacerse una cuenta Nauta para tener correos unos, para conectarse otros.
Estos son los vanguardistas, los que ven más allá de la tendedera que conecta casas y barrios, que por una módica cuota te garantiza un chat pedestre, la posibilidad de jugar en red, y una selección del Paquete y una versión pirata de Revolico que prioriza clasificados matanceros, con unos banners que se venden como videos, aunque solo son un vistoso pase de diapositivas.

Sin embargo, los “outsiders” sabemos que ESO no es estar conectados… Y revisar el correo y Facebook llega a ser una necesidad tan patológica como laboral. Por no hablar de quienes ya han probado el IMO, esa suerte de ouija moderna que nos comunica con familiares y amigos en un Más Allá del que se puede volver, aunque no muchos lo hagan, o quieran hacerlo.
En las calles, desandadas por bici-taxis, motorinas y algún cochero fuera de circuito, se dice que pronto habrá WiFi en el parque, y quizás Internet en los tres Joven Club del pueblo, y no solo en uno, donde hay dos máquinas destinadas a la navegación, y el resto a cursos de Office, juegos on-line a 5 pesos la hora, y otras actividades.
Pero hasta entonces, el ritual para conectarse en el Jove consiste en tener una cuenta Nauta, pedir el último, mirar los celajes mientras llega tu turno, y entonces conectarte. Los empleados del JC te dan un mínimo-técnico por 10 pesos, pero te enseñan a recargar libre de costo. ¿Dónde se consiguen los bonos de recarga? En el ETECSA que está junto al Parque de los Viejos, junto a la línea por donde hace siglos no pasa un tren. El problema es que hay una oficina para todo tipo de gestiones, y las colas son ap…digo, desesperantes…

Una variante sería buscar a un agente de telecomunicaciones, que a veces tienen cupones de recarga, pero lo más factible y práctico es que alguien te recargue el Nauta desde el exterior, a través de Fonoma
, para ir al seguro, sin colas ni chance a la estafa, aunque la ausencia de WiFi reduce las posibilidades de que te “hackeen” la cuenta, a no ser que la criptología no sea lo tuyo, y tu login y password sean jamón…
Y en Jovellanos, pueblo oscuro, jamón suelto, facho seguro…
