“Micro-engaños”, algo más para lidiar con las nauta-parejas#
Desde que el tiempo es tiempo, la infidelidad es un problema a enfrentar por las parejas. Y los cubanos en ese terreno tenemos mucho que aportar. Esto pudiera sonar pesimista de mi parte, pero hay clásicos que no podemos pasar por alto: el pintalabios en el cuello, el olor a perfume ajeno, las reuniones imprevistas…
No es que me considere campeón en esa arena. Mis tiempos son otros: hay Internet y parques con bancos de piedra. Con el uso intensivo de las redes, ya comenzaron otros aspectos a crear problemas conyugales: quién salía en la foto, por qué estaba en la fiesta, a dónde iban tus ojos y de ahí en adelante crece la cosa como bola de nieve.
En pleno 2018, con la mensajería instantánea en su punto más álgido, Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat van desdibujando cada vez más la línea entre la fidelidad y el engaño.
¿Qué es el micro-cheating?#
Llegado este punto, introducimos el término del momento: el micro-cheating vendría siendo el equivalente de micro-engaños. Su nombre, aunque más claro no puede ser, sugiere esas pequeñas acciones que hacemos diariamente, casi normales, que hasta juzgamos “no son tan malas” e incluso aceptables. Pero, como todo, es cuestión de perspectiva.
Expertos y usuarios coinciden en algunos aspectos, aunque difieren en otros. Mensajes privados que ocultas de tu pareja, conversación secreta que borras, emojis cariñosos, comunicación con tu expareja, hacer que alguien se sienta especial… o sea, casi todo pudiera ser considerado micro-cheating.
En algunos puntos difiero con esa clasificación tan extendida. Entre las acusaciones, hay cuestiones que son inherentes a la nueva sociedad, y a las interacciones modernas entre las personas. La aceptación estará definida por el respeto a la privacidad, la confianza y bueno, las razones que motivan a una pareja a seguir adelante**.**
Claro, no se puede negar que ahora es más fácil. Antes tenías que llegarte al bar, comprar el trago, invitar a la persona escogida, hablar, una, dos, tres horas. Ahora, un CUC, camina al parque, conectáte a Nauta WiFi, Bienvenido, Messenger, Like, 30 minutos de charla (mientras intentas amortizar ese timepo online en algo más provechoso), dónde nos vemos…

¿Cómo funciona?#
Lo cierto es que las técnicas para engañar han ido evolucionando. Antes se quitaba uno el anillo, se miraba bien al espejo, aprendía a disimular. Para la contraparte suspicaz era hasta más fácil, siempre había detalles delatores.
Ahora todo se ha complejizado: cuántas veces suena el teléfono de tu pareja, cuántos mensajes recibe en un día, con cuántas personas chatea, a quién manda fotos, si la reunión es cierta, si llega tarde del trabajo acaso no estaría con alguien más…
Aunque el micro-cheating no siempre significa un engaño directo a la pareja, es sin dudas un comportamiento que puede dar pie a una infidelidad. Dirían los que saben que es una antesala, preparar el terreno.
En Cuba, pudieras mostrarte escéptico. ¿Quién va a ir a un parque a ligar? Pues casi todos lo hacen; es más, yo lo hago. Y si el fenómeno es como lo pintan, que levante la mano aquel libre de pecado.
El hecho de que cada vez sea más fuerte el alcance de Internet y que bajen los precios paulatinamente (con énfasis en aquello de paulatino) hace que las relaciones sociales estén mediadas por códigos distintos, por lo que todo esto del micro-engaño es aún un tanto ambiguo.
El terreno es turbio y sólo nos queda evolucionar con la tecnología, confiar en la pareja o algunos, los más avanzados de la clase, adoptar posiciones donde estas “nimiedades” tecnológicas no sean un problema porque… todos lo hacemos, ¿cierto?
Y si quieres comprobarlo, ve al parque, conéctate, chequea tu Messenger, coméntame…
