Buena parte de los cubanos sabe lo que es trabajar en la agricultura. Muchos lo hacen diariamente. Incluso, quienes no nos dedicamos a ello como forma de vida, nos hemos abrumado con labores agrícolas en un preuniversitario, granja del EJT, agropónico, hidropónico, parcela de agricultura urbana o el patio de la casa.
Es un trabajo duro; cada vez es más difícil encontrar personas dispuestas a quedarse mucho tiempo en ese sector.
Los robots ocupan poco a poco nichos laborales anteriormente exclusivos de los humanos. Y la agricultura no es la excepción.
En el reciente filme Interestelar, las máquinas agrícolas autónomas se encargan de todo el trabajo mientras el proceso es supervisado por drones. Puede parecer ciencia ficción, pero la transición a la agricultura autónoma ya ha comenzado.
Alrededor del mundo se trabaja en prototipos y productos similares a los que aparecen en Interestelar. Entre ellos, los tractores de Case IH. Dentro de sus capacidades estan el cosechar, sembrar, regar, esparcir químicos y arar la tierra.
Siendo controlables desde un tablet o una computadora, no es necesario subirse encima de ellos para conducirlos ni prestarles atención todo el tiempo. Si se les indica adecuadamente los espacios que deben atender, uno puede casi olvidarse de que ellos existen. Para lograrlo, los tractores de Case IH estan llenos de sensores y cámaras.
Farmer Drone es otro de los robots que se abren camino hacia los campos. Y lo hace volando. Este “cuadricóptero” está equipado con varias cámaras que le permiten observar los cultivos en diferentes zonas del espectro. La información visual se utiliza para descubrir los problemas que estan ocurriendo en cada área de los sembrados.

Existen muchos otros productos comerciales similares. Eso sí, no son baratos.
Muchos requieren de conexiones inalámbricas a Internet, tienen complejos procesos de mantenimiento y requieren de cierta calificación de la mano de obra que los opera. Otro problema radica en que muchos son desarrollados por compañías norteamericanas, inadquiribles desde Cuba.
¿Qué ofrece la robótica a los que no se pueden permitir estas tecnologías comerciales? Pues … ¡ta-da! … a Farmbot.
Farmbot es un brazo robótico. Está capacitado para ocuparse de un cantero, por el momento de hasta 3 x 1.5 metros de área, realizando las labores de sembrado, regado y deshierbe. Es incluso capaz de manejar varios cultivos diferentes mezclados.

En el sitio web de Farmbot, se encuentran disponibles los softwares que lo operan y es posible adquirir un kit para construirlo. El kit de la versión 1.0 cuesta cerca de 2250 dólares. Para la mayoría de los cubanos este sigue siendo un costo prohibitivo.
Pero, al ser un proyecto de hardware abierto, todos los esquemáticos y planos de Farmbot se encuentran publicados. Por eso, resultaría relativamente sencillo reemplazar por nuestra cuenta los componentes que sean muy caros de adquirir.

Una persona con inventiva pudiera fabricar muchas de las piezas, reduciendo dramáticamente el costo. Imprimir las piezas plásticas en 3D en alguna de las flamantes design shops de la Habana podría ahorrarte cerca de 600 dólares.Si tuvieras acceso a un taller de maquinado, además fabricarías muchas de las piezas metálicas para dejar de gastar cerca de 150 dólares.
Los motores que mueven la armazón del robot cuestan 280 dólares. Si posees motores de paso con un torque similar puedes usarlos como reemplazo.
En los foros de farmbot.io algunos usuarios claman haber construido versiones de Farmbot por menos de 1000 dólares.
Aunque lo ideal es mantenerlo conectado a Internet, sus desarrolladores tienen una variante programada para funcionar offline, otro detalle importante si alguien se toma en serio la idea de usarlo en Cuba.
Existen negocios privados en Cuba, como paladares o cooperativas agropecuarias, que pueden beneficiarse de Farmbot. Al año de estar trabajando, ya el equipo habrá amortizado sus costos de instalación/operación, si se logra rebajarlos por debajo de los 1000 CUC.
En caso de implementarse, estaríamos hablando de una novedad sin precedentes, aunque sabemos que pasará tiempo antes de que Farmbot venda verduras en el agro de la esquina.
¿Piensas que crear robots “criollos” pudiera ser factible para modernizar la agricultura en Cuba? ¿O todavía piensas que esto es ciencia ficción? Queremos escuchar tu opinión.
