Rafa Escalona: “ Hoy somos un poco más ciudadanos gracias al periodismo independiente”#
- Capítulo #4 de la serie Fonoma Talks
Rafa González Escalona podría decir veinte oraciones consecutivas; en quince, mencionaría la palabra “música”; en otras cinco, al jazz. Es como si él orbitara a través de melodías y sonidos o como si lo hicieran juntos.
Hace diez años, Rafa bromeaba junto a un amigo sobre la entonces utópica idea de fundar una revista, pero no una revista cualquiera: la suya debía parecerse a la Rolling Stone, aunque ahora se alegra de que ese proyecto no guarde similitud alguna con la publicación estadounidense.
Desde 2018 aquel proyecto es una realidad. Magazine AM:PM es la única publicación independiente de música en Cuba, aquel sitio que debes visitar si quieres saber a qué suena la Isla.

¿Cómo y en qué contexto nació Magazine AM:PM?
La revista es consecuencia del evento América por su Música (AM-PM), un encuentro entre profesionales del sector en Iberoamérica y Estados Unidos realizado en La Habana entre 2015 y 2019, que buscaba conectar a Cuba con la industria mundial. Nos dimos cuenta que productores, artistas, managers e ingenieros de sonido muy pocas veces se relacionaban entre sí.
En aquel momento, se veían una serie de cambios que daban a entender que el país podía avanzar en materia económica e insertarse más en el mundo de manera general. Nos interesaba que en ese contexto la industria musical cubana, tras tanto tiempo aislada, no fuera absorbida por la industria anglosajona. Sin embargo, más allá del evento, seguíamos sintiendo que faltaba en Cuba un análisis musical serio en los medios. Había que hablar en algún sitio del sentido de la industria; sobre los procesos y las personas que trabajan alrededor de la música, y analizar el impacto cultural y emocional de fenómenos musicales en la sociedad cubana. Así, bajo estas propias inquietudes, nos lanzamos a crear nuestro propio espacio.
¿Cómo surge el nombre?
La historia del nombre de AM:PM es curiosa, porque originalmente se iba a llamar Revista Circadiana, que es un nombre horrible, pero en ese momento nos parecía increíble. Conversamos con unos amigos diseñadores y nos dieron uno de los mejores consejos de esos años: desechar ese nombre y recuperar la marca “AM:PM” que ya teníamos desde el evento América por su Música y que también tiene esa idea de circularidad, de escuchar la música a toda hora.
AM:PM intenta abarcar el panorama musical cubano en toda su diversidad, ¿crees que lo ha logrado?
Hemos sido bastante justos con la diversidad de la creación musical de Cuba. No nos interesa trabajar en base a cuotas. No decimos: “hoy tocan dos trabajos de música tradicional y mañana dos de música contemporánea”. El punto que buscamos para el abordaje es la calidad o algún suceso que motive a conversar. Si algo existe e impacta en la vida de los cubanos, a nosotros nos interesa, por pequeño que sea.

¿Hay algún tema o género que les interese abordar más?
Somos bastante recurrentes con el tema del reparto y del reguetón en sentido general, pero si tenemos en cuenta su presencia en el sonido de la Cuba de hoy, son insuficientes los textos publicados. Me gustaría que hubiera más voces hablando sobre este fenómeno. Recientemente, también nos hemos quedado atrás con el jazz, sobre todo con producciones musicales nuevas muy interesantes.
¿Qué trabajo le falta a AM:PM?
Un reportaje sobre el Cubatonazo. Cada vez que termina el evento me queda esa frustración de no tener un pie en Miami para poder hacer un buen trabajo sobre él. Ahora mismo me gustaría además entrevistar a El Taiger. Lo entrevisté hace un par de años y me sorprendió. En los últimos tiempos está haciendo un trabajo interesante, que me tiene muy intrigado.
¿Qué puntos en común encuentras entre el periodismo y la música?
Si me lo pudiera replantear, habría estudiado Derecho o Historia del Arte, para terminar haciendo periodismo. No reniego de la profesión, sino de la estructura académica con que está diseñada la carrera. El periodismo en este caso es más tangencial, te brinda las herramientas para comunicar, pero el otro conocimiento hay que salir a buscarlo.
La especialización es un trabajo personal, que depende de la inquietud individual y de lo que tenga cada cual para decir sobre un tema. Hay que escuchar mucha música. Hay que leer. Hay que aprender un poco de teoría musical, aunque no se termine de coger del todo y se quede este conocimiento como nebulosa.

AM:PM es una revista de música, sin embargo, es también un medio que se ha pronunciado ante determinados sucesos con posturas explícitas,¿hasta qué punto la revista tiene un compromiso con su entorno?
Somos un colectivo que funciona como tal. Cuando aparece una opinión de este tipo desde los canales públicos de la revista, la mayoría de las veces es resultado de una discusión entre la diversidad de opiniones de un equipo. Hay una serie de valores con los que estamos comprometidos que sobrepasan los límites de hablar sobre música; esencialmente valores que identifiquen al ser humano.
¿Cuáles son los planes a futuro con la revista?
Partiendo de la realidad cubana, no sé. Pudiera haber un camino diferente si registramos la revista como medio en algún lugar del mundo. Desde el punto de vista legal, sería un logro, porque nos daría acceso a nuevas oportunidades. Por el momento, seguimos siendo un medio no reconocido que siempre está pensando en el próximo paso, en llegar a un lugar más allá. Me gustaría que la revista se proyectara y conectara con el Caribe, es un sueño que tengo; esa es una región con música muy potente y visible de la cual estamos desconectados.
Periodismo independiente en Cuba#

¿Cuál es la fórmula para hacer una revista de música independiente en Cuba y no morir en el intento?
Me encantaría tener la fórmula para ello. Somos una especie de sobrevivientes al estilo de la serie The Walking Dead, sin mucha certeza de que pasará en el próximo episodio. Utilizo la comparación, porque esta imagen ejemplifica bastante bien lo que ocurre en un medio como el nuestro, que está en tierra de nadie e intenta ser lo bastante distante de cualquier modelo o espacio de influencia.
El equipo de la revista y los colaboradores trabajamos con doble esfuerzo. Nuestro capital más importante, y esto no es muela, es el esfuerzo de los colaboradores que escriben en ella y reciben pagos prácticamente simbólicos en los tiempos de inflación que vivimos.
¿Cómo se sustenta económicamente AM:PM?
Tenemos varias fuentes de ingreso en términos de moneda. Obtenemos donaciones mediante una página de Patreon –una plataforma de mecenazgo a proyectos artísticos, donde se deposita una cantidad de dinero fija todos los meses desde el exterior y unas menos desde Cuba–, que provienen fundamentalmente de amigos y familiares. Tenemos también el apoyo ocasional de algunas instituciones: la Fundación SGAE, la Consejería Cultural de la Embajada de España; ello, unido a las descargas que hemos reactivado en los últimos meses, una suerte de fiestas que nos permiten no solo conectar con nuestra comunidad, sino también obtener algunas ganancias desde el punto de vista económico.
AM:PM, sin embargo, no es un proyecto autosustentable. Casi ningún medio en el sector de la cultura lo es. No es un problema particular de Cuba ni de este momento, sino de la historia. Como parte de esa tradición de grandes fracasos de los medios culturales, la revista avanza con muchísimos retos y su futuro es bastante incierto económicamente hablando. No obstante, nos gusta creer que al final del día las cosas se resuelven y las ganas de hablar sobre música nos van a empujar un poco más.
¿Qué crees del periodismo independiente que se hace en Cuba?
En los últimos años hemos tenido una explosión muy positiva de medios independientes en el país. Esto fue un efecto bola de nieve desde pequeños pasos que se dieron a comienzos del siglo XXI y ha sido tremendamente positivo para la sociedad cubana, que vivió demasiado tiempo enclaustrada en un tipo de discurso.
Creo que hoy somos un poco más ciudadanos gracias al periodismo independiente. La diversificación de voces, la amplificación de las historias, y la ampliación de los márgenes y ángulos desde lo que se cuenta el país no han hecho más que beneficiarnos como sociedad.

¿Cuáles crees que son los principales retos del periodismo independiente en el país?
Hay un espectro que va desde el no reconocimiento al acoso directamente. Aparejado a eso, viene la falta de oportunidades para establecer un modelo económico que nos permita ser sustentables. Si tú no existes, no puedes desarrollar un sistema de suscripciones, no puedes abrir una oficina y cobrar servicios… todo el tema económico, en general, es un gran limitante. Todavía el acceso a Internet en Cuba sigue siendo relativamente caro y nos afecta, en principio, a los medios no generalistas y especializados como AM:PM. Leer una revista de música requiere tiempo, horas de conexión y dinero que el cubano promedio no está dispuesto a gastar.
¿Crees que tras estos últimos años se pueda hablar del ejercicio de la “crítica” en los medios cubanos?
Con la aparición de medios independientes y nuevos espacios es imposible generalizar. Espacios de crítica en los medios masivos, no hay; esto sí lo digo con bastante seguridad. No significa que un día no te encuentres una crítica, pero, por lo general, no ocurre. Los espacios que existen son noticiosos o elogiosos. La crítica puede ser elogiosa, pero si la única crítica que haces es esta, es evidente que tu mecanismo no está afinado del todo: no hay malas obras en Cuba, aparentemente.
Esto no es un problema de la música, sino del periodismo cultural, de donde ha sido extirpada la crítica hace muchísimo tiempo. A la hora de escribir un trabajo, median cuestiones que van desde el acomodamiento, hasta no querer buscarse problemas con artistas, instituciones o los propios medios de prensa.
La música y su impacto emocional en la sociedad#

¿Cómo crees que la música ha acompañado los cambios de la Cuba actual?
La música ha influido en la manera de ver un mundo que cambia. La Cuba que vivimos, a pesar de lo que diga el discurso oficial, dejó de estar marcada por el paradigma de la Guerra Fría. La gente está en lo suyo intentando sobrevivir. A muchos les da absolutamente igual las posturas políticas; tienen un sentido mucho más sensorial de lo que es el día a día. Eso, por ejemplo, lo refleja muy bien el reguetón, un género que es parte de la cultura cubana y una banda sonora de modos de vida actuales.
Precisamente el ensayista cubano Iván de la Nuez desarrolla en uno de sus textos la idea del perreo como modo de vida. Él parte de la noción de cómo lo que en un inicio es un baile relajado y despreocupado se convierte en un modo de vida que, de alguna forma, simboliza a la cultura de la generación actual.
¿En qué lugar sitúas a la música cubana que se hace hoy?
Hay que olvidarse del listón donde estaba la música cubana hace 50 años atrás. La música tiene ciclos. La ópera italiana fue lo más grande a finales del siglo XVII y ya ese tiempo pasó. No por eso los italianos han dejado de hacer buena música. Asimismo, Cuba tuvo un impacto musical muy grande de manera global durante buena parte del siglo XX. Todavía vivimos aferrados a esa etapa. No creo que el cambio de lugar sea algo negativo. Solo forma parte de los ciclos de la historia. Siempre habrá buena música y buenos artistas, independientemente de los tiempos.
Ahora, habrá que ver dónde está la música popular cubana, que no es la salsa, ni lo que tradicionalmente entendemos como música popular cubana. Hoy está en otro tipo de expresiones; hay que analizar qué está diciendo la calle, la sociedad… En la medida en que los músicos sean más conscientes de eso, en que pongan el oído en la tierra y sean receptivos con lo que pasa hoy, la música se parecerá más a estos tiempos.

¿Qué artista o banda crees qué es la más rompedora en la escena musical cubana actual?
Más que a una banda, estoy muy atento a una serie de bandas o artistas, a una especie de movimiento que se ha ido desarrollando en la escena alternativa cubana de jóvenes que rondan los 20 años. Me gusta la manera en que se han acercado a la música, a la tradición y a los sonidos contemporáneos. Trabajan lo mismo con el hip hop que con el reguetón, con la trova y el jazz. Todo lo devoran y lo devuelven sin ningún complejo. Ahí pienso en gente como Jharby, Isla Escarlata, Misifuz… proyectos de los que admiro sus ganas y la falta de prejuicios que tienen a la hora de acercarse a la música.
¿Cuál crees que ha sido el impacto social de AM:PM?
No estoy muy convencido de que AM:PM haya tenido hasta este momento un impacto social, así con esas palabras grandilocuentes. Me gusta creer que hemos ayudado a restaurar el periodismo musical y que contribuimos a la conversación sobre música en Cuba, pero todavía es a una pequeña escala. Quiero pensar que en algún momento, si no lo logramos nosotros, habremos dado el impulso para que otras personas lleven esta discusión a un espacio más grande.
Siempre decimos que AM:PM es una cooperativa de melómanos. Me gusta sentir que las personas han encontrado una casa donde todo el mundo la está pasando bien y donde el punto en común es la música.
Fonoma es un servicio de Recargas a Cuba :
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