Electrodomésticos, telecomunicaciones, semiconductores
y ordenadores, educación, defensa, sector aeroespacial, industria textil y automovilística, finanzas, aseguradoras, construcción civil y naval, biotecnología, servicios, entretenimiento, y por supuesto, electrónica de consumo: apenas hay una esfera del desarrollo humano moderno en la que no haya incursionado la multinacional coreana Samsung.
¿Sabían que la palara coreana Samsung significa “3 estrellas”? Y esas estrellas se han visto reflejadas en diferentes momentos de la historia del logo de la compañía.

Al igual que su rival Nokia , los orígenes de Samsung no tienen nada que ver con sus productos estrella en la actualidad. La empresa que se convertiría en líder mundial de varias ramas de la electrónica, surgió en 1938 como un negocio dedicado a la exportación de verduras, pescado fresco y fruta.
Este fue el primer paso en una larga cadena de empresas muy diversas, entre ellas las cuales figura Samsung Electronics, fundada en 1969 y que incursionó en las telecomunicaciones a partir de 1980. Actualmente, esta filial está catalogada como la segunda mayor compañía a nivel mundial en ingresos.
Todo parece indicar que Samsung comenzó a producir teléfonos a finales de la década del 80, inicialmente destinados a automóviles. Pero el éxito real en esa rama no se lograría hasta los años 90, cuando comenzó a desarrollar su primer sistema de telefonía móvil.
Cuentan que en esa época se produjo un fallo en las fábricas de Samsung en China, y según se cuenta, el máximo directivo de la multinacional, Kun-Hee Lee, adoptó una decisión radical: ordenó quemar todo el inventario.
Pero esto solo fue un “pequeño” contratiempo: en 1993, Samsung Mobile — la división de smartphones de la compañía coreana — sacó al mercado su terminal SH-700, acompañado de un marketing que redujo a la mitad el poder de Motorola en el país asiático.

Año tras año, este gigante de la economía surcoreana fue perfeccionando sus pasos en la telefonía móvil. Así nace en 2010 la familia de smartphones más exitosa de Samsung: los Galaxy, con modelos tan celebrados como Samsung Galaxy Ace, Samsung Galaxy Mini, Samsung Galaxy S2, Samsung Galaxy R, Samsung Galaxy Note… siguiendo hasta el Samsung Note 8, más reciente de la gama alta.

Quienes han seguido de cerca la historia de la multinacional asiática coinciden en que su filosofía de mercado se basa en dos rasgos fundamentales: mantener niveles de calidad muy altos, testados pieza a pieza, y no relacionar el nombre de la entidad con productos baratos.
“Inspirar el mundo, crear el futuro” es el lema de Samsung. ¿Crees que lo logran con sus productos? Coméntanos
