- Capítulo #7 de la serie de Fonoma: “Fotografía Cubana”
Con la sensibilidad de quien creció entre cámaras, Víctor Cervantes ha hecho de la fotografía no solo una vocación, sino un lenguaje íntimo con el que narra su país. Joven creador habanero, hoy se consolida como una de las voces visuales más auténticas y populares en las redes sociales, con una comunidad que supera los 43 mil seguidores en Instagram.
A través de imágenes y reels espontáneos, su mirada logra captar lo bello y lo humano de la cotidianidad insular. La suya es una historia de pasiones entrelazadas, de búsquedas constantes y de una Cuba que, a través del lente, se convierte en poesía visual.
La génesis de una pasión#

Desde sus primeras memorias, Víctor vivió rodeado por el mundo de la imagen. “Nací en La Habana y actualmente tengo 28 años”, comenta con orgullo, dejando entrever la influencia decisiva de su entorno familiar y cultural.
¿Cómo descubrió su pasión por la fotografía?
Mi pasión por la fotografía no la descubrí, fue algo que sucedió eventualmente. Supongo que siempre la tuve, porque mi padre es fotógrafo y, al final, siempre viví en ese mundo. Es parte de mí, de mi personalidad.
Creciendo entre cámaras y lecciones de composición, Víctor tuvo ya un pie dentro del arte visual. Incluso estudiando dibujo desde pequeño, absorbió la parte estética y técnica con naturalidad.
Y entonces, si tiene un antecedente familiar, ¿por qué decide estudiar magisterio?
Estudié para ser maestro porque mi mamá es maestra, específicamente de historia. Siempre había asistido a sus conferencias, sabía cómo daba clases y me gustaba ese mundo.
La fusión de estos dos universos –el visual y el pedagógico– marcó su desarrollo tanto personal como profesional. Su primera cámara, una Sony Coolpix de 1.3 megapíxeles, fue el inicio de una larga trayectoria que se consolidó al trabajar, en su adultez, con una Fujifilm X100S, su herramienta predilecta para capturar eso que Cartier-Bresson definió como el instante decisivo.
¿Cómo aprendió fotografía?
El proceso de aprender fotografía fue bastante natural. Ya conocía la parte técnica por haber estado inmerso en ella desde pequeño. Al inicio, no existía la posibilidad de conectarte en el teléfono por datos móviles y lo que hacía era ir una vez por semana a salas de navegación. Allí descargaba videos tutoriales sobre exposición, edición y After Effects. Veía todo eso en una semana, estudiaba y la semana siguiente volvía y descargaba otra cantidad de videos.
Retratar la vida#


En el universo visual de Víctor Cervantes, cada imagen es una ventana hacia la vida misma. Su obra se nutre de lo cotidiano, de la gente común, de los espacios compartidos y de esa esencia intangible que define a Cuba. A través de su mirada, no solo se documenta un país, sino que se construye una narrativa honesta y profundamente humana.
“El tema que define mi obra, de la mejor manera, vendría a ser la vida. Busco en la fotografía contar cómo se vive en Cuba, pero desde un punto de vista donde las personas aprecien lo bonito, lo único y lo particular de eso. Creo que el tema que más trato son las personas, la relación que tienen con el país”, confiesa.
Para Cervantes, una buena imagen no depende de la espectacularidad del sujeto retratado, sino del cuidado compositivo con que se construye. “El elemento fundamental de una foto, lo más importante es la composición, independientemente de que salgan personas o no, del lugar en que esté hecha o del género al que pertenezca. Lo esencial es mantener una composición limpia, decente y organizada. A partir de ahí todo funciona”.
Enseñando desde el alma: Compartir saberes y formar comunidad#

Inspirado por la profesión de su madre y la pasión de su padre, Víctor Cervantes siempre ha sentido el impulso de transmitir lo aprendido. La docencia se ha convertido en una extensión natural de su labor artística, integrándose en proyectos que han marcado su carrera.
Durante el confinamiento fue artífice de un empeño para compartir saberes fotográficos y crear en comunidad. Así nació el Proyecto Viñetas, ante el pedido de amigos y conocidos de que les enseñara el arte de fijar imágenes en movimiento.
Viñetas surgió de manera repentina durante el COVID, pues recibí un montón de mensajes de amigos y de estudiantes pidiéndome que diera clases. Lo que hice fue abrir un grupo de WhatsApp y en aquel momento eran 256 integrantes, ahora son más de mil. En ese espacio mandé audios explicando todo lo que tenían que saber de fotografía básica y quien tuviera dudas escribía por privado.
¿Qué le recomendaría a alguien que quisiera aprender fotografía?
Le recomendaría ver la fotografía como un proceso personal, similar a aprender a hablar o a escribir. Que la vea como una habilidad, no como un trabajo, sino como parte de su persona. Es un proceso que toma tiempo.
De fotógrafo a videógrafo: La fusión de dos mundos visuales#

Si bien la fotografía es su pasión, Víctor también ha incursionado en el mundo del video, descubriendo nuevas formas de contar historias. Su transición ha sido tan fluida como desafiante, enfrentándose al reto de aprender desde cero un medio distinto.
Siempre hice videos por trabajo. Pero, me di cuenta que tenía mucho más rango de trabajo que la fotografía y me fui desviando un poquitico. Siempre he dicho que la fotografía es lo que a mí me gusta hacer y el vídeo es mi trabajo. Eventualmente empecé a descubrir cosas que me gustan del vídeo, encontré mi lenguaje y la misma emoción que tenía a la hora de hacer fotografía.
¿Qué le llamó la atención de hacer videos?
Lo que me apasionó fue que tuve que empezar de cero. Después de casi diez años haciendo fotografía profesional, cuando comencé con el video me di cuenta de que no sabía nada.
¿Cómo se relacionan la fotografía y el video en su trabajo?
Lo que hace común la fotografía y el video, por lo menos de la manera en que lo hago, es que con la fotografía muestro momentos muy específicos, tomas muy específicas, y con el video puedo dar movimiento.
¿Cómo se define hoy: es fotógrafo o videógrafo?
Yo siempre voy a ser fotógrafo.
La viralidad en Instagram: Imágenes y reels que cautivan#

Con una gran comunidad en Instagram, Víctor ha logrado que su cuenta se convierta en un escaparate de la realidad cubana, capturando desde escenas cotidianas hasta momentos que revelan la belleza oculta de La Habana y también de otros lugares de la Isla. Sus reels reflejan el pulso y la autenticidad de la cotidianidad cubana.
¿Cómo estructura los reels que comparte en Instagram?
La verdad es que no los pienso, no tengo un guion, una estructura. No tengo nada preelaborado.
¿Qué le recomendaría a alguien que quisiera comenzar en Instagram?
La mejor práctica que podría tener en Instagram es ser disciplinado, por lo menos a mí me ha funcionado. Además de eso, también saber tratar los temas correctamente.
Es importante para los creadores de contenido buscar una identidad, experimentar, probar, ver qué funciona y que no, así como la respuesta del público que tiene al contenido que sube.
Cuando se le pregunta sobre el tratamiento de emociones fuertes o de una mirada crítica en sus imágenes, Víctor ofrece una reflexión ética sobre la profesión del fotógrafo documental.
En los escenarios que fotografío no evito mostrar tristeza o dolor, solamente lo intento manejar de la mejor manera posible. Uno tiene que ser ético a la hora de hacer su fotografía. La realidad y los temas existen, todo está ahí, pero la forma en que uno lo trabaja es lo que define tu fotografía y, sobre todo, el resultado final.

¿Qué significa ser fotógrafo en la Cuba de hoy?
Ser fotógrafo en la Cuba de hoy significa tener la posibilidad de mostrar la parte bonita de vivir en Cuba.
¿Qué lo inspira?
Actualmente lo que más me inspira es haber mostrado Cuba a tantas personas y que muchas me hayan escrito diciéndome: “voy a Cuba el año que viene porque vi tu fotografía y quiero ir a hacer fotos”. Realmente esa dinámica de la comunidad que se ha creado en torno a mi página , en la que muestro Cuba, las personas vienen, hacen sus fotos y de repente siento que hay un interés en el país.
A través de estas palabras, Víctor Cervantes revela un camino de arte, aprendizaje y también de responsabilidad. Su obra, impregnada de la autenticidad y la esencia de esta Isla, invita a descubrir la belleza y el encanto de una Cuba real y única.
Fonoma es un servicio de Recargas a Cuba :
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