X Alfonso: Un artista en persona#
- Capítulo #13 de la serie de Fonoma: “Artistas”
Frente a mí hay un X Alfonso sonriente y amable, que cree en la vida, la belleza, el amor y, sobre todo, en la familia. Un X que quiere una Cuba de igualdad y esperanza en la que podamos expresarnos y cumplir sueños “sin tanta jodedera”.
Entrevistarlo es fácil. Llega, se sienta y ajusta su micro, mientras se ríe de sí mismo. Sus carismáticos gestos y su natural manera de hablar, con sus aseres, hacen que toda conversación fluya; ya sea frente a una cámara o durante el coffee break en un balcón de Centro Habana. “Mi nombre es Equis Alfonso Valdés. E-Q-U-I-S”, deletrea. Luego juega a no saber que tiene fans y me presento. Mucho sabemos de su carrera como músico, compositor y artista visual. Él, sin embargo, recalca que vive como persona, no como artista.
“Salgo en chancletas y short y voy al agro. Vivo mi vida como la gente, normal. Me encanta la tranquilidad por las mañanas. Necesito una o dos horas para mí solo. Tomar mi cafecito, pensar, en silencio, para poder empezar el día”.
Nacido en Hijas de Galicia y criado en Luyanó, habla de su niñez desde la Libertad. “Me crié en círculos muy grandes. El rango de juego no era una cuadra, era hasta la Loma del Burro. Pueden ser siete kilómetros, y tu mamá sabía (no sé ahora) que tú estabas en el barrio. Me pasaba lo mismo cuando me mudé a Playa, que el rango era hasta el túnel. Cuando vas creciendo todos tus amigos son de Centro Habana o de La Habana Vieja, y entonces es como tu casa. No es la ciudad, para mí es mi casa”. Por eso, también, La Habana, la ciudad que es casa para X, es un sitio recurrente en sus canciones.

De niño, le gustaba jugar al “cuatro esquinas”, montar chivichana y también fue “palomero”: crió palomas hasta hace muy poco, pero por falta de tiempo tuvo que dejarlo. La música le llegó temprano. No podía ser de otra manera conociendo sus raíces.
“Me acuerdo que era muy pequeño y acostado en el piso ponía la cabeza entre las dos bocinas de un equipo plateado para escuchar Queen, una y otra y otra vez. Y lo iba alternando con Michael Jackson, Led Zeppelin. Mi familia escuchaba todo tipo de música”.
Se ha nutrido del arte, sin dudas. Cuenta que, durante su infancia y juventud, de su casa entraban y salían personas todo el tiempo.
“Todos los días y no era de jueves a domingo, no. Todos los días, músicos, pintores, directores de teatro, de cine, actores. Mi casa era eso. Escuché canciones acabadas, ideas de las películas antes de hacerse, vi los cuadros terminándose. Ese era mi mundo, me fascinaba”.
No asombra, entonces, cuando asegura que su lugar favorito de Cuba es la Fábrica de Arte Cubano, el espacio habanero donde las artes convergen, porque uno siempre vuelve a donde fue feliz (o eso dicen).

A los 7 años, comenzó los estudios de piano en la Escuela de Música Manuel Saumell. Recuerda las anécdotas que Carlos Alfonso, su padre y fundador de Síntesis, cuenta sobre cómo notaron la musicalidad que poseía desde los 3 años y que fue la razón para que comenzara a estudiar el instrumento. Dice que escogió la música porque es su vida, pero que su segunda opción, aunque le parece raro imaginarlo, era el atletismo. En un mundo sin música Equis hubiera sido corredor.
A pesar de haberse criado muy cerca de las artes, todas, no se ha esforzado por replicarlo en su propia paternidad. No ha hecho falta, sus tres hijas han heredado la musicalidad familiar: “Siempre dejé que fueran lo que quisieran ser. La mayor, que canta divino, ahora, con veinticuatro años, me dice que la música es lo que le gusta. La chiquitica es impresionante y la del medio, que canta muy lindo también, se inclinó más por la danza”.
“Soy mamá y papá: las peino, las baño. Mi primera niña fue mi hermana Eme, que le llevo 13 años. Desde que yo tenía 17 me quedaba cuidándola, por eso antes de tener hijas ya sabía hacer muchas cosas de padre”.
“Mi carrera la definiría como un sueño”#

Los valores familiares están tan arraigados en X Alfonso que, incluso, habla de sus discos como hijos propios, a los que no podría cambiarles nada pasado el tiempo de haber nacido: “Los hijos salen y son así. No les cambiaría ni la carátula ni los arreglos. Nada”. Tanto en la música como en su vida cotidiana, se sabe arriesgado, siempre tratando de superarse a sí mismo y de experimentar cosas nuevas.
Su vida artística profesional comenzó durante su paso por la Escuela Nacional de Arte (ENA). Esos fueron sus inicios en Síntesis, la banda que significa familia, que fue referente y que le aportó todo.
“La primera vez, Lucía Huergo había enfermado y la banda tenía una presentación. Y me dijeron: ‘oye, ven para acá y toca ahí el piano’. No me explicaron nada, pero me lo sabía todo, ya había estudiado piano, claro. Y eso me encantó. A partir de ahí, estar en Síntesis era como un sueño. Era mi papá y todo, pero yo ahí no era el hijo, era el músico. Había mucha disciplina y eso me ayudó”.
En el grupo que lo vio nacer como músico profesional, X jugaba el papel de arreglista y se desempeñaba también en los bajos y percusiones. A la par, llevaba su propia banda de rock, Havana, hasta que decidió continuar como solista y en 1992 se presentó por primera vez en vivo. Luego, vino todo lo demás, que no es poco. X Alfonso se ha posicionado como referente de la música y el arte cubano en general. Además del piano, toca el bajo, la batería, es artista visual, compone para cine y tiene varios proyectos. Esta no sería una entrevista completa si no habláramos de esas veces en que su música ha trascendido generaciones en la Isla.
En 2001 publicó X-Moré, una suerte de homenaje al Bárbaro del Ritmo. A día de hoy, dice, este es uno de sus álbumes que más retos le supuso: “Se hizo entre apagones, truenos y relámpagos”. Un disco que nació de la nostalgia por Cuba y su música, en Barcelona.
Habana Blues: “Una puerta a lugares que no conocía”#

Habana Blues, la película que, junto a su banda sonora, aún nos saca lágrimas a los cubanos, fue un antes y un después. El público aún conecta con aquellas canciones. Existe una magia indudable en ellas.
“Habana Blues significó una nueva etapa de mi vida y una puerta a lugares que no conocía. Esas canciones todavía duelen porque a mí me pasó eso. Prácticamente estaba escrito sobre Havana, que era un grupo que salió de abajo, ensayando ocho horas para lograr las cosas bien, y empezamos a tener público. Ya llenábamos teatros grandes y cuando todo eso está, entonces, aparecen “los buitres” a querer siempre coger un solista o separar la banda y esa buena energía. También la situación estaba mal, eran los 90’. Es la verdad, es lo que uno vivió, por eso es que todavía se escucha y se siente en presente”.
Desde que estaba en Havana comenzó a explorar el mundo del videoclip, como realizador, otra de sus grandes pasiones. Su interés surge ante la dificultad, de aquellos tiempos, de conseguir los recursos necesarios para filmar un video del grupo. Entre los gustos incompatibles con quienes grababan y sus ansias de experimentar, X se plantó y decidió dirigir.
Más tarde, con cámaras prestadas, pocos recursos y de manera totalmente empírica los galardones que recibirían sus videoclips comenzaron a levantar ronchas en la comunidad de realizadores cubanos. Entonces, decidió apartarse un tiempo. Cuenta, sin embargo, que la idea de dirigir un largometraje la tiene presente: “Ya se me ocurrirá algo, porque sí quiero hacer una película”.
Ancestros Sinfónico: “Pensé que los iba a perder a los dos”#

Ancestros Sinfónico, su más reciente producción junto a Síntesis, que ha sido galardonada con el Latin Grammy 2022 en la categoría de Mejor Álbum Folclórico es muestra también de la experimentación que tanto disfruta. El álbum fue un regalo a sus padres y musicalmente un reto.
“Después de una conversación con mi papá, tras año y medio de pandemia, lo noté muy abajo y pensé que los iba a perder a los dos porque no podían hacer lo que más les gusta, que es la música. En ese tiempo, yo estaba haciéndole una obra a la Camerata Romeu y les dije que me enviaran las voces de un primer tema, les mandé una idea y nacieron dos niños de nuevo (ríe). Así fue como se hizo el disco”.
Por supuesto, X Alfonso ha tenido que lidiar con la censura y la crítica hacia su obra, durante su trayectoria como artista. Ninguna de las dos, sin embargo, ha frenado su proceso creativo: “La censura ahora mismo, con todo lo que hay… Ya no se depende de un solo canal ni de una estación de radio. Desde Reverse me puse a regalar el disco, dijimos: ‘traigan las flash y empezamos a regalar la música”.
Fábrica de Arte Cubano… de vuelta a casa#

Tras el documental Sin Título, surge el proyecto de la Fábrica de Arte Cubano (FAC). Un espacio alternativo para las artes menos visibles en la Isla. Es normal allí ver a gente que usualmente no consume, por ejemplo, música clásica, asistiendo a un concierto y luego disfrutando del resto de espacios.
“Lo que más me gusta es la experiencia que se vive allí. No voy mucho de noche, pero cuando voy lo veo como una persona que va por primera vez y es una locura (…) un paraíso”. Es la extensión de lo que era mi casa. Ha sido un reto total, estuve 10 años sin hacer un disco. Pero es una escuela, aunque ella camina sola, constantemente hay que meterle caña. Lo que se ve allí, no se ve en ningún otro lugar.
Cerca de las oficinas, hay un patiecito al aire libre, con sillones, que confiesa es su rincón favorito. FAC es casa y quienes están tras los hilos que la mueven, son familia aunque no compartan apellidos. Su gestión, por supuesto, es un reto constante.
Fonoma es un servicio de Recargas a Cuba :
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